24 de junio de 2012
24.06.2012

Un antes y después para las mamás

Los pañales desechables se convirtieron en una revolución hace 40 años para madres y bebés

24.06.2012 | 02:00

40 aniversario de los pañales Dodot. La introducción hace cuatro décadas del pañal desechable supuso toda una transformación en el cuidado de los bebés y su higiene. Las madres dejaron a un lado los paños de tela que debían lavar varias veces a lo largo del día y se mejoraron además los problemas derivados de la irritación de la piel de los pequeños.

Un día las madres dejaron de cambiar hasta diez veces los pañales de tela de sus bebés. La vida comenzó a ser un poco más fácil y esos paños se empezaron a fabricar a partir de materiales de algodón y celulosa, desechables. Las madres de las últimas generaciones quizás ni puedan imaginarse el trabajo que suponía mantener limpios a los hijos. Si bien los pañales de tela siguen comercializándose -en la actualidad bajo el nombre de ecológicos-, el consumo es mayoritariamente desechable.
"El último pañal que hemos creado, hace un año y medio, ha supuesto toda una revolución, es un 20% más fino, se ha eliminado la celulosa y además garantiza una máxima sequedad durante horas", explicaba en las instalaciones de Arbora&Ausonia, el director de esta fábrica, Carlos Gómez, que esta implantada en Xixona hace 33 años.
Esta semana, la marca de pañales Dodot, propiedad de Ausonia, celebró su 40 aniversario. Cuatro décadas de vida en las que la evolución de los pañales ha estado ligada al desarrollo de esta planta en el municipio. "La revolución del pañal tuvo lugar en 1971 con el primer paño desechable que creaba la marca", relata el director Gómez, "por supuesto, el público debió atravesar un periodo de adaptación hasta conocer este nuevo producto que rápidamente supuso una comodidad para las familias", recuerda. Por este motivo, la planta de producción de Dodot, que provee a establecimientos de toda España y Portugal, se trasladó a Xixona unos ocho años después, en 1979.
Madres primerizas de aquella época como Ignacia Cruzado o Rafaela Lax recuerdan que eran ellas mimas quienes confeccionaban los pañales antes de la irrupción en el mercado de Dodot. "Cada vez que el niño hacía pis debíamos cambiarlo porque enseguida se empapaba, él y la madre, porque esos pañales no absorbían nada de nada", señala Ignacia Cruzado. "Las madres de ahora no tienen ni idea, en aquella época debíamos lavar los pañales en la pila, porque además había pocas lavadoras", añade otra mamá de aquellos años, Paquita Mira, quien también apostilla "ya quisiera yo volver atrás con las comodidades de ahora, que coges el pañal sucio, lo doblas y lo tiras a la basura".
La evolución de un producto que se considera imprescindible en la canasta familiar ha permitido, según los responsables de Dodot, que la mejora tecnológica en los pañales está asociada a una reducción del número de bebés con irritaciones.

Innovación continua
"Las pruebas que hacemos son sobre niños pequeños. En el diseño de un pañal se contabilizan hasta 5.000 variables diferentes", detalla el responsable de la planta. La capacidad de adsorción, las barreras elásticas del pañal que facilitan el movimiento de los niños y las distintas tallas según las necesidades de los más pequeños han sido los principales factores que se han ido mejorando año a año. "Para dar una idea de la tecnología que se utiliza en los pañales, en el diseño de nuestro último modelo se invirtieron cinco años de investigación", señaló el responsable de la fábrica.

Una apuesta por la economía de Xixona
El espíritu emprendedor de la gente de Xixona y su orientación hacia la calidad son los primeros elementos que el director de la planta de Arbora&Ausonia, Carlos Gómez, elige como motivo para la implantación de la marca Dodot en esta localidad. La fábrica, que comenzó con el alquiler de una pequeña nave en los años 70 y ahora es propietaria de 120.000 m2, abastece a toda la Península Ibérica y Portugal. En esta fábrica trabajan un total de 480 empleados, la mitad de ellos vecinos de Xixona y el resto de las comarcas de l'Alacantí y la Alcoyá. La automatización de la fabricación permitió, según explica Gómez, que los trabajadores adquirieran formación y se recolocaran en tareas de supervisión de la producción. M.f.

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