08 de julio de 2017
08.07.2017
Hay que conocer los motivos e intercalar estudio y ocio en vacaciones para superar las materias suspendidas. Especialistas de Quirónsalud elaboran un decálogo para afrontar el verano y los suspensos  

Cómo superar y vivir el verano a pesar de haber suspendido

08.07.2017 | 01:18
Hay que determinar un horario de estudio adecuado y un lugar fijo.

Ante los suspensos, las especialistas de los hospitales Quirónsalud de Valencia y de Torrevieja recomiendan conocer las causas que han llevado al niño a no aprobar esas materias mediante entrevistas con profesores y tutores para que nos muestren cuál ha sido el fallo y cómo ayudarle, además de, tras un periodo de descanso, implantar un tiempo de estudio diario en función de la edad y las asignaturas.
Al finalizar el curso escolar, muchos niños y adolescentes deben estudiar en verano; sin embargo, no por ello deben considerarse casos perdidos. «Lo primero que debe hacerse» explica Nuria Javaloyes, psicóloga de Hospital Quirónsalud Torrevieja «es analizar con nuestros hijos los motivos del suspenso. Es importante conocer si ha sido por falta de trabajo o de un método de estudio. Si la razón ha sido la ausencia del hábito de estudio, la falta de motivación, de responsabilidad o de capacidad o, igualmente, porque la asignatura para él es difícil. Cada una de estas respuestas llevará consigo un afrontamiento diferente de la situación».
No es aconsejable que los niños empiecen a estudiar nada más terminar el curso. Debe haber unos días de desconexión y descanso y, después de esa etapa, también tiene que haber un tiempo de estudio diario, en función siempre de la edad y los suspensos. «Por ejemplo» comenta Javaloyes «estudiar dos horas por la mañana y después, el resto del día, libre. De la misma manera aunque se esté de vacaciones unos días en la playa con sus padres. Pero los chicos deben tener siempre su tiempo de jugar y estar con sus amigos. De todas formas, aunque se esté de descanso, es recomendable que todos los alumnos, tanto si aprueban como si no, hagan también tareas educativas de forma lúdica durante el verano».

Qué hacer si el niño tiene que repetir curso
Si nuestros hijos tienen que repetir curso, los especialistas recomiendan no verlo ni expresarlo como un fracaso. «Muchos padres» manifiesta la doctora Mª Luisa Mompó, coordinadora de la Unidad del Adolescente del Hospital Quirónsalud Valencia- «piensan que repetir es un estigma que los marcará toda su vida, y esto nunca hay que trasmitirlo. No hay que dramatizar la situación, porque en vez de solucionarla, la empeora. Debemos evitar que nuestro hijo se sienta inferior a sus compañeros. Si repite es porque no ha estudiado y esto es lo que debe entender».
La solución, como indica la doctora Mompó, es cambiar de actitud ante los estudios. Para ello, la especialista recomienda enseñarles técnicas y hábitos de estudio, establecer medidas de apoyo y refuerzo con profesores particulares, aumentar la interacción con sus profesores o tutores y, en el caso de los adolescentes, les otorgaremos confianza y, en caso de buenos resultados académicos, negociaremos con ellos beneficios como salir con los amigos, el uso del móvil, etcétera.

Cómo superar los suspensos
La especialista Mar García, psicopedagoga de la Unidad de Pediatría del Hospital Quirónsalud Valencia, propone el siguiente decálogo para afrontar con éxito las asignaturas suspendidas en verano:

Decálogo
- Mostrar nuestro descontento, pero sin gritos ni enfados exagerados que dañen su autoestima.
- Evitar juzgar, comparar y usar frases descalificadoras sobre nuestro hijo y también sobre el profesor que le ha suspendido.
- No dramatizar la situación.
- Identificar las posibles causas: mala organización, rutinas no adecuadas, dificultades de aprendizaje, etcétera.
- Determinar un horario de estudio adecuado siempre pensando que está en periodo vacacional y que debe tener tiempo de descanso y diversión.
- Definir el lugar de estudio; siempre en el mismo sitio, donde se diseñará el espacio para que sea su lugar de trabajo.
- Otorgarle recursos para contar con un buen método de estudio con el que planificarse.
- Si es necesario, recurrir a un profesional de la educación como apoyo.
- Entrenar con él la fuerza de voluntad, no solo con los estudios, sino también en los distintos ámbitos familiares en los que se le instará a hacer actividades que no le apetezcan.
- Establecer un plan de acción con objetivos realistas, planificando el tiempo de estudio y definiendo qué se va a trabajar para poder contar con expectativas de éxito.

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