25 hábitos que tenemos y no son tan saludables como pensábamos

Tomar café al despertar, cepillarse los dientes nada más comer o comer fruta de postre son algunos ejemplos

09.04.2016 | 01:19

Con motivo del Día Mundial de la Salud, que se celebró este pasado jueves, el Hospital Quirónsalud Torrevieja organizó la Semana de la Salud, que incluyó una mesa redonda en la que participaron médicos del centro sanitario y periodistas y donde se debatieron algunas cuestiones y falsos mitos sobre la salud.

Laura Muñoz, del Grupo Hospitalario Quirón, las recopila en una lista de hábitos que no son tan buenos como nos pensábamos:

1. Echar la cabeza hacia atrás si te sangra la nariz
Ante una hemorragia nasal, lo primero que se debe hacer es taponar la nariz presionando la parte superior con los dedos a modo de pinza e inclinar la cabeza hacia delante. Solo de esta manera se comprime la pérdida y se consigue que la sangre drene hacia fuera para evitar tragarla o que pase a las vías respiratorias.

2. Abrigarse para sudar la fiebre
Con fiebre, hay que evitar tres cosas: abrigarse, bañarse con agua helada y darse friegas de alcohol (pueden causar, sobre todo a los niños, una intoxicación etílica). Lo que se ha de hacer es tomar un antipirético y desabrigarse (que no desnudarse) o tomar baños de agua templada para reducir tu temperatura corporal.

3. Tomar café al despertar
El cuerpo dispone de un reloj interno que se encarga de aumentar el grado de alerta a primera hora de la mañana con el incremento de la producción de cortisol. Estos niveles van disminuyendo en las horas posteriores, por lo que resulta más efectivo posponer el consumo de café (y su efecto estimulante) dos o tres horas tras levantarse, y no al despertar como se acostumbra.

4. Hacer la dieta de un conocido
A la hora de ponerse a régimen, es preciso tener en cuenta una serie de factores como el sexo, la edad, las alergias e intolerancias alimentarias y/o enfermedades como la hipertensión o la diabetes, ya que condicionarán el contenido nutricional y calórico. Por ello, es fundamental no hacer la dieta de otras personas sin la evaluación previa de un médico/nutricionista.

5. Saltarse el desayuno
Una dieta equilibrada exige 5 ingestas al día: desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena. El primero te aporta energía para afrontar las tareas de la mañana y evita que comas demasiado en las comidas principales por un apetito excesivo. Más importante aún es en los niños, ya que no desayunar es, junto al sedentarismo, el riesgo más frecuente que conduce a la obesidad infantil.

6. Usar zapatos de tacón alto o totalmente planos
Un calzado con tacón muy alto favorece la sobrecarga en el antepié y ayuda a la formación de juanetes, dedos en garra e infecciones de las uñas. Uno demasiado plano (tipo chanclas o bailarinas) puede ocasionar problemas en la región del talón como durezas, fascitis plantar o tendinitis de Aquiles. Lo ideal es usar un zapato con tacón moderado, anchura adecuada y buena sujeción.

7. Cepillarse los dientes nada más comer
Si has ingerido alimentos con alto contenido ácido (frutas, zumos, vino o café) deberás esperar 30 minutos para lavarte los dientes, porque si lo hicieras nada más comer, repartirías el ácido por toda la boca y te arriesgarías a sufrir caries. Así pues, deja actuar a la saliva para que neutralice el pH de lo que hayas comido y haga su labor antiséptica.

8. Tomar fruta de postre
La fruta tiene un monosacárido denominado fructosa que, ingerido tras la comida, provoca un aumento rápido de los niveles de insulina en sangre y hace que todo lo anteriormente comido tenga más facilidad para convertirse en grasa. Además, en ocasiones produce gases. Por todo ello, lo ideal es separar la ingesta de fruta de las comidas principales.

9. Dormir con la tele
Ver la televisión o usar otros dispositivos electrónicos con pantalla antes de dormir disminuye el tiempo y la calidad del descanso. Esto se debe a que la luz que emiten tiene una longitud de onda que dificulta la producción de la melatonina en el cerebro, hormona encargada de inducir y mantener el sueño.

10. Llevar bolsos grandes
Un shopping bag u otro bolso grande suele ser sinónimo de una gran carga llevada de forma inadecuada, lo que provoca lesiones de hombro y espalda, como tendinitis, contracturas cervicales, dorsalgias y lumbalgias. Lo ideal es llevar solo lo imprescindible (que no supere el 3% de tu peso) y optar por un bolso en bandolera. Mejor si lo llevas cruzado.

11. Lavarse mucho
El agua rompe el manto lipídico y la capa córnea que protegen la piel, y causa que esta se deshidrate. Para evitarlo, lo mejor es lavarse las manos un máximo de cinco veces, ducharse una única vez al día, incluyendo el pelo (al contrario de lo que puedas pensar, el cabello no se pudre si te lo lavas a diario) y emplear productos lo más neutros posible y con poco perfume.

12. Usar un sujetador cualquiera
El 70% de las mujeres no usa el sujetador adecuado y 9 de cada 10 desconoce su talla. Para evitar que esto afecte a tu salud y a tu higiene postural, ten en cuenta que tu sujetador no debe apretarte (ni dejarte marca), los tirantes han de quedarte rectos y la parte de atrás en posición horizontal, y el aro nunca aplastarte el pecho ni quedar despegado.

13. Beber agua en exceso
Demasiada agua obliga a los riñones a eliminar más líquido y, con él, electrolitos que son necesarios para el organismo, como el calcio, el potasio, el magnesio o el sodio. Lo ideal es que ingieras dos litros y medio al día, pero ¡ojo!: en esta cantidad se incluyen también los alimentos que comes (piensa que un filete de carne a la plancha medio hecho tiene un 40% de agua). Si bebes más de 3 litros de agua al día, se produce una bajada de sodio en sangre – hiponatremia – que causa confusión, dolor de cabeza, vómitos e, incluso, alteración de la función renal.

14. Abusar de la sal (o prescindir totalmente de ella)
La sal solo es perjudicial para quienes no la pueden eliminar, por lo que son ellos y no toda la familia los que deben sustituir este condimento por otros como la cayena, el romero o el orégano (las personas jóvenes con la tensión baja pueden sufrir mareos, pérdidas de conocimiento o lipotimias si eliminan esta sustancia). Lo ideal es cocinar los alimentos con el punto justo de sal.

15. Tomar analgésicos al primer dolor
Con el consumo de analgésicos hay que ser especialmente cuidadosos: no es recomendable tomarlos con demasiada frecuencia porque puedes generar una tolerancia al mismo pero tampoco dejar que el dolor se instaure y aguantar muchos días sin tomar nada, porque luego será mucho más difícil de tratar (y necesitarás una dosis doble).

16. Cruzar las piernas
Tan común que seguramente lo realizas sin darte cuenta, este gesto afecta a tu espalda (ya que te obliga a cargar todo el peso en un solo lado haciendo que tu columna se incline) y a los músculos de tu cadera (provocando que se salga un poco el hueso del muslo y al levantarte puedas notar una pierna más larga que la otra). Siéntate siempre con las piernas tocando el suelo, y formando un ángulo de 90 grados tanto en rodillas como en caderas.

17. Fumar para relajarse
La sensación de alivio y relajación que se experimenta con un cigarrillo se debe tan solo a que calma el síndrome de abstinencia. De hecho, fumar provoca ansiedad. Lo mejor, por salud en general y la de los que rodean al fumador, es dejarlo.

18. Hacer ejercicio antes de desayunar
Aunque, efectivamente, hacer ejercicio en ayunas te lleva a perder peso, lo hace por la disminución de insulina – la hormona que ayuda a consumir glucosa-. Como tu cuerpo consigue la energía de las proteínas, es tu músculo el que pierde masa magra y no tu "michelín", que no se reduce lo más mínimo. Ingiere líquidos ricos en azúcares, como los zumos naturales de fruta, antes del deporte.

19. Evitar ciertos alimentos con mala fama
Seguro que más de una vez has escuchado que el melón por la noche es indigesto, o que no hay que comer chocolate si se padece acné. Y es probable que tú mismo hayas repetido aquello de que el pan engorda. Bien, ni el melón es más indigesto que cualquier otra fruta, ni el cacao empeora "los granos", ni el pan – en cantidad moderada – contribuye a la ganancia de peso. No hay ningún alimento prohibido. Comer
variado y disipar estos mitos te acercará a una dieta correcta.

20. Limpiarse los oídos con bastoncillos
El cerumen es una secreción antiséptica que protege la piel de tu conducto auditivo de gérmenes y agresiones externas. Eliminarlo te deja expuesto a infecciones. Si, además, te limpias con bastoncillos, lo que en realidad estarás haciendo es empujar la cera hacia dentro y generar un tapón, con el riesgo añadido de provocarte lesiones en el conducto (heridas, excoriaciones o incluso perforación de tímpano) por no tener una visión directa del canal. El cerumen tiene una función importante para el oído, y solo nuestro otorrino debe eliminarlo cuando sea necesario.

21. No enfadarse
La salud mental tiene que ver con la posibilidad de sentir la emoción adecuada en el momento adecuado. Enfadarse es importante porque nos ayuda a poner límites, a defendernos, a respetarnos a nosotros mismos. Cuando sentimos una afrenta y no nos permitimos enojarnos, el daño queda dentro y la rabia se convierte en resentimiento. Lo malo no es sentir rabia o enfado; lo malo es que nos dominen y los expresemos de manera incorrecta, en el momento inadecuado o con la persona que no los merecen.

22. Comer por dos durante el embarazo
Durante toda la gestación, el peso que debes ganar es un kilo por mes. Engordar más conlleva riesgos, como la aparición de diabetes gestacional, un mal progreso del parto y que el feto sea de mayor tamaño. ¡No hay antojo que valga! Sigue una dieta sana y equilibrada, en la que no es necesario que tomes más cantidad de ningún alimento, a excepción del ácido fólico, del que necesitarás un aporte extra.

23. Dormir 8 horas diarias
Las necesidades de sueño varían de persona a persona y también en función de la edad. Un adulto precisa dormir como media entre seis y media y nueve horas, por lo que lo de las ocho horas necesarias para todos es un mito. Dormir de manera habitual menos o más horas de las que nuestro organismo requiere, dificulta nuestra capacidad de concentración y rendimiento y, a largo plazo, se relaciona con un incremento de la mortalidad. Lo importante no es que duermas un número determinado de horas, sino que cubras tus necesidades básicas de sueño en tiempo y calidad.

24. Tomar vitamina C para curar enfermedades
Aunque algunas células de nuestro organismo requieren vitamina C para su correcto funcionamiento en la lucha contra los virus, tomar cantidades adicionales no te ayuda a potenciar tu sistema inmune. Una dieta variada y saludable, rica en fruta y verdura, como es la mediterránea, es suficiente para cubrir tus necesidades de vitamina C.

25. Evitar el sol
La radiación ultravioleta B (UVB) es la fuente más importante de vitamina D que posee el cuerpo. Su principal misión es aumentar la absorción intestinal de calcio y fosfato y la mineralización de los huesos. Además, regula la presión arterial y aumenta nuestras defensas. Huir del sol por completo no es un buen hábito. Evitar la quemadura solar sí lo es. Consigue el equilibrio.

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