Tribuna

Salud, línea y nutrición, con mucho gusto

Doctora Eva Garrigós. Unidad de Dietética y Nutrición del Centro Dermatológico Estético

20.01.2016 | 12:59
Salud, línea y nutrición, con mucho gusto

Un año más, la Navidad ha sido época de encuentros. En nuestro país culturalmente, además, tenemos la tendencia natural a hacer de estas reuniones con familia y amigos un acontecimiento que, inexorablemente, tiene un escenario: la mesa. Opíparas comidas y cenas en las que no falta de nada van repitiéndose durante dos o tres largas semanas. Con los amigos o la familia que vuelve, con los compañeros de trabajo, el reencuentro con los del colegio, con los que juegas al futbol o los del club de punto de cruz. Una y otra vez, comiendo, comiendo y comiendo. Así, casi sin darnos cuenta, de pronto llega el 7 de enero y todo, poco a poco vuelve a la normalidad. Bueno, todo menos el cinturón que ha habido que pasarlo al siguiente ojal.

Así las cosas, pasan los Reyes Magos y enero se convierte en el mes de purgar los pecados navideños. Los gimnasios se llenan de buenos propósitos y la conciencia por el cuidado de la alimentación vuelve con fuerza a nuestros arrepentidos espíritus. Como médico especialista en dietética y nutrición, sobre estos aspectos me gustaría lanzar una primera idea importante. Los excesos no se «curan» con más excesos. Con demasiada frecuencia me encuentro con personas que deciden en estos días empezar, tras meses de nula actividad física, con estrictos y severos planes de entrenamiento o con otras que, de la noche a la mañana, comienzan dietas de sonoros nombres no menos exigentes. Más de dos horas de gimnasio al día, de pronto y sin control, dos o tres únicas comidas diarias basadas en piña, jarabes de alce o alcachofas; en ocasiones, todo al mismo tiempo. No se trata de negar que recuperar la línea puede ser un objetivo importante y razonable para cualquier persona. En todo caso, el acento deberíamos ponerlo en el «cómo». Desde la perspectiva médica hacerlo con control no solo es posible, además es sencillamente mejor para la salud y la calidad de vida de esas personas.  

Lo peor es que, además, muchos de los individuos que voluntariamente se someten a estas rigurosas privaciones y sacrificios terminan por sufrir el síndrome que el refranero español retrata con tanta fidelidad: «arrancada de caballo, parada de burro». El abandono precipitado hace que la meta sea desalentadora. No hay resultados o éstos se esfuman poco tiempo después de lograrlos.

La importancia de tener un buen plan
Animo habitualmente a muchos de mis pacientes que llegan a nuestra Unidad de Dietética y Nutrición a que practiquen deporte de forma paulatina y moderada. Primero les pido que se fijen objetivos sencillos, que confíen y se dejen asesorar por profesionales del deporte y entrenadores. Les insisto en que la práctica de actividad física se haga siempre con control médico, sensatez y de forma progresiva.
Con el diseño de dietas personalizadas el planteamiento es el mismo. Primero control y chequeo con analítica del estado general del paciente. Después revisión de objetivos, déficits nutricionales y repaso de los hábitos y gustos de éste. A partir de ahí, creamos un plan de nutrición individualizado y adaptado que, garantizando la salud del paciente, sea asumible por éste, compatible con sus gustos y operativamente posible de llevar a cabo. Un programa que, generalmente incluirá cinco comidas al día, una nutrición equilibrada y en el que el acompañamiento y chequeo de resultados por nuestra parte nos permitirá conseguir los objetivos de forma saludable, sólida y duradera. En fin, un plan que poco tiene que ver con las dietas milagro, con dejar de comer o hacerlo solo una o dos veces al día o con ingerir un único grupo de alimentos.

El acompañamiento al paciente y la aplicación de tratamientos complementarios suele ser una de las fórmulas que más éxitos nos ofrece. Una nueva dieta equilibrada nos permitirá una paulatina bajada de peso muy motivadora y que el paciente podrá ir verificando en cada visita. Tratamientos complementarios como la radiofrecuencia, mesoterapias con productos homeopáticos, carboxiterapia o el popular Cyclone nos permitirán ayudar y potenciar el proceso. Incidiremos con ellos en la mejora y el estado de la piel, evitaremos la flacidez o atacaremos la grasa localizada de determinadas zonas (abdomen, nalgas, caderas, etc.).  

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