Tribuna

El ABC en el cuidado de la piel de los niños

Dra. Ana Ramírez. Unidad Dermatología Pediátrica del Centro Dermatológico Estético

18.11.2015 | 16:21
El ABC en el cuidado de la piel de los niños

El cuidado de la piel del niño es básico para resguardar su salud. Este órgano, el mayor del cuerpo humano, es la primera barrera protectora que nos preserva de los agentes patógenos externos. Por ese motivo es particularmente importante que conozcamos cómo cuidar la piel de los más pequeños de la casa.

Concienciar del correcto cuidado de la piel
Al igual que los pulmones, el corazón, el hígado o el cerebro, la piel es un órgano vital para el correcto funcionamiento del cuerpo humano. Aún siendo el órgano más grande de todos, paradójicamente, es también al que menos atención solemos prestar. La piel desempeña tareas imprescindibles: es la primera barrera de protección que evita el paso de gérmenes, mantiene la temperatura corporal y tiene una función sensorial que nos permite percibir las cosas a través del tacto.

Piel limpia, piel feliz
Gracias a la higiene de la piel se consigue eliminar secreciones cutáneas (sudor, sebo, etc.), eliminar la suciedad ambiental y prevenir infecciones. Hay que mantener intactas las características de la piel. No es aconsejable una higiene demasiado enérgica y el uso de productos inadecuados que puedan irritar o eliminar grasas naturales.

Primero las manos. La manera más sencilla de cuidar la piel es mantenerla limpia. Esta premisa debería aplicarse especialmente a las manos por su funcionalidad. Estas extremidades son, en gran medida, las responsables de propagar los gérmenes por otras partes. Acostumbrar a los niños a que se laven las manos antes de comer es una magnífica costumbre. Es aconsejable, siempre que se pueda, utilizar agua templada y enjabonarlas con un jabón suave.  También la técnica tiene su importancia. Hay que acostumbrar a los niños a que se froten bien todas las partes: las palmas, las muñecas, entre los dedos y debajo de las uñas. Finalmente, es importante enjuagarlas bien, evitando que queden restos de jabón y secarlas con una toalla limpia.

También el resto del cuerpo. Para limpiar la piel del resto del cuerpo la ducha con una temperatura agradable del agua es suficiente (baño en el caso de los bebes hasta el año). Deberíamos usar jabones suaves y frotar con delicadeza cada parte del cuerpo sin olvidar zonas como axilas, zona genital, orejas, los pies, etc. Es preferible prescindir de la esponja y acostumbrar al niño desde pequeño a que emplee directamente las manos para la limpieza de su cuerpo. De este modo, conseguiremos que los pequeños, desde una corta edad, se familiaricen con todo su cuerpo. A partir de los cinco años es recomendable la ducha diaria aunque se haga algún baño semanal con finalidad lúdica para el niño.

Después de limpiar hidratar
Los niños por lo general, no necesitan para su higiene diaria nada más que un jabón suave y una buena hidratación. Después del baño o la ducha conviene utilizar cremas hidratantes. Conviene que estos productos no tengan mucho color ni una base demasiado perfumada. De esta manera evitaremos problemas posteriores como sequedad, eczemas o picores.

La ropa
Aunque se debe evitar la perdida de calor del niño y, por tanto, abrigarlo convenientemente, tan importante es no pecar por exceso como por defecto (no demasiado y con sentido común). Deberíamos evitar temperaturas extremas y ropas de fibras sintéticas. Es preferible los tejidos de algodón e hilo en las prendas que estén en contacto con la piel.

Proteger la piel del sol
La radiación solar sobre la piel es imprescindible para obtener vitamina D, necesaria para el correcto desarrollo de los huesos. Pero también las quemaduras solares en la infancia son determinantes para la aparición de melanomas (el cáncer cutáneo más agresivo) en la edad adulta. La piel del niño es mucho más frágil que la del adulto. Desde el nacimiento, no todas las pieles tiene la misma resistencia a los rayos solares (estará en función de su fototipo). Las pieles con fototipos más bajos tienen menor resistencia a la exposición solar. En un área geográfica como la nuestra el uso de filtros solares en los niños debería ser casi preceptivo. Los protectores solares evitan las quemaduras, ayudan a prevenir el fotoenvejecimiento y reducen el riesgo de padecer cáncer de piel. Recuerde que en el mercado existen filtros solares antifricción específicos para niños.

Cuidados especiales en el bebé
El baño del bebé. El baño puede realizarse desde el primer día de vida del bebé y es conveniente que sea diario. Prepare agua templada y no lo alargue más de 10 ó 15 minutos; bastará para la higiene del bebé y para estrechar los lazos afectivos. Elija un jabón adecuado neutro acompañado de aceite de baño (son los menos irritantes). No es imprescindible lavar el pelo a diario aunque tampoco es perjudicial. No utilice acondicionadores de cabello ni otros productos cosméticos, pueden irritar el cuero cabelludo del bebé. Tan importante como el enjabonado es un buen aclarado. Los restos de jabón alcalinizan la piel y la resecan.

La zona del pañal. La zona del pañal es una zona conflictiva, con irritaciones habituales, en especial desde el nacimiento hasta el control de los esfínteres. Se recomienda cambios frecuentes de pañal para evitar el contacto prolongado de las heces con la piel. La zona se debería lavar con agua y jabón y aplicar una crema barrera (bálsamo) en cada cambio y fundamentalmente por la noche. Deberíamos evitar el uso de polvos de talco.

El resto de la piel. La piel del recién nacido puede estar agrietada o descamarse en algunas zonas. No debe ser motivo de alarma una descamación fina en manos, pies o cuero cabelludo (costra láctea). Una crema hidratante con ingredientes naturales y un aceite vegetal indicado para bebés solucionan el problema.

Las uñas. Se pueden cortar desde los primeros días. No hay que apurar el corte y siempre cortarlas rectas, especialmente las de los dedos de los pies.

Protección solar. A los bebés no se les puede aplicar cremas fotoprotectoras hasta que no hayan superado los seis meses de vida. Recuerde que no debería llevar bebés a la playa o la piscina.

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