29 de mayo de 2015
29.05.2015
Bronceado seguro

Diez consejos para que el sol no queme tu piel este verano

Te ofrecemos varias recomendaciones para evitar que las quemaduras solares no te amarguen el verano

02.06.2015 | 15:43
El uso de crema solar es fundamental para evitar quemaduras.

Otros consejos para tomar el sol

  • No olvides proteger zonas delicadas como las orejas, la nariz, los hombros o los empeines...
  • Beber mucha agua aunque no tengamos sed, evitará posibles insolaciones o mareos.
  • Hidratar la piel después de la jornada, con una crema refrescante y calmante.
  • Ingerir alimentos antioxidantes como el chocolate, el café y los zumos naturales.
  • Antes de tomar el sol se debe evitar el uso de productos que contengan alcohol y perfumes, ya que pueden causar manchas oscuras en el piel.
  • Cuando tomemos el sol, la piel debe estar correctamente hidratada, limpia y sin maquillaje.
  • No es recomendable reutilizar cremas solares de anteriores temporadas, ya que el sol las sobrecalienta y los filtros pierden eficacia.
  • Utilizar champú, mascarilla o productos acondicionadores productos con filtro solar.
  • Si es posible no te expongas al sol con el pelo mojado o húmedo, ya que los rayos ultravioletas hacen más daño al cabello cuando éste no está seco.

Cómo tratar quemaduras solares

  • Toma una ducha fría.
  • Evita los baños de agua salada o con jabones o geles, que pueden irritar más la piel.
  • Coloca pedazos de tela fríos y húmedos sobre la quemadura
  • Una vez rebajada la temperatura, hidrata la piel con productos nutritivos y regeneradores. Los componentes que podemos encontrar como efectivos son la centella asiática, la vitamina E, la lavanda, el ácido hialurónico o gel de aloe vera.
  • Si hay ampollas, los vendajes secos pueden ayudar a prevenir la infección.
  • Si la piel no presenta ampollas, se puede aplicar una crema humectante para aliviar la molestia.
  • Los medicamentos de venta libre, como el ibuprofeno o paracetamol, ayudan a aliviar el dolor causado por la quemadura.
  • Las cremas de cortisona pueden ayudar a reducir la inflamación.
  • No utilice productos que contengan benzocaína o lidocaína.

Con la llegada del mes de junio arranca oficialmente la temporada de verano. A partir de ahora, las playas y piscinas de toda España se empezarán a llenar de ciudadanos deseosos de broncearse la piel y lucir moreno. Pese a que ya se ha repetido en multitud de ocasiones y por activa y pasiva que este hábito no es demasiado saludable para nuestro cuerpo y especialmente para nuestro piel, se trata de una costumbre tan arraigada en nuestra sociedad que resulta difícil conscienciar a los ciudadanos de los efectos perjudiciales que el sol puede tener para nuestro organismo. Además, existen también muchos mitos y falsas creencias sobre la exposición al sol.

No debemos olvidar que exponerse a la radiación solar conlleva unos riesgos para nuestra salud y por tanto, debemos proteger nuestra piel de forma correcta y con responsabilidad para evitar males mayores.

Ponernos un protector solar no significa que podamos pasarnos horas y horas tumbados bajo el sol. También debemos tener en cuenta que las cremas solares no son invencibles frente al agua o la arena. Los protectores nos ayudan a protegernos, pero no nos inmunizan frente al sol y mucho menos frente a las enfermedades causadas por la radiación.

Por regla general, se recomienda que cuando nos expongamos a la radiación solar lo hagamos con protecciones físicas como un gorro, una camiseta, una sombrilla..., además lógicamente de una adecuada crema solar.

En estas líneas, la dermatóloga Ariadna Ortiz-Brugués nos ofrece 10 consejos que nos ayudarán a evitar las quemaduras del sol durante estos próximos meses.

  Aplícate el protector solar antes de la exposición al sol y renueva frecuentemente su aplicación, sobre todo después de cada baño. Debe ser una crema adaptada a las características de nuestra piel. Lo ideal es que sean fotoestables, es decir que la capacidad del filtro solar permanezca estable ante la exposición solar o del agua.

  Exponte progresivamente al sol y evita la exposición solar entre las 12 y las 16 horas.

  Evita las sesiones bronceadoras con lámparas de rayos UVA, ya que contribuyen a la aparición de cánceres cutáneos y aceleran el envejecimiento cutáneo.

  En bebés y niños menores de 3 años limita la exposición solar a los extremos horarios, principio de la mañana o final de la tarde y protégeles con un fotoprotector de alta protección a fin de preservar el mayor tiempo posible su capital solar. En efecto, la piel conserva la memoria de todas las radiaciones recibidas durante toda la vida. Cuanto más importante ha sido la dosis de radiación recibida, mayor es el riesgo de aparición de cánceres en la edad adulta.

  No olvides que también puedes quemarte realizando cualquier actividad al aire libre: montando en bicicleta, paseando, realizando deporte, en el jardín... En todas estas ocasiones aplícate un fotoprotector. "Hay que tener en cuenta que a cuánto más altitud mayor exposición solar", recuerda la experta, quien sobre todo destaca la importancia de extremar el factor de protección a la hora de esquiar.

  Ten en cuenta aquellas circunstancias que comportan un riesgo suplementario o una falsa seguridad: altitud, nubosidad, superficies reflectoras (nieve, arena, hierba, agua), viento fresco...

  Protégete con gorra y gafas de sol con cristales homologados capaces de filtrar los rayos UVA y UVB. A los niños, además, protégelos con una camiseta seca y opaca: una camiseta mojada deja pasar los rayos UV.

  Sécate bien después de cada baño. El 'efecto lupa' de las gotas de agua favorece las quemaduras solares y disminuye la eficacia de los protectores solares aunque éstos sean resistentes al agua.

  Bebe agua en abundancia y frecuentemente. El sol deshidrata nuestro organismo. Vigila sobre todo a las personas mayores, cuya sensación de sed está atenuada y a los niños, cuya necesidad de agua es importante y sus centros de termoregulación son todavía inmaduros.

  Si adviertes que una peca o lunar cambia de forma, tamaño o color, consulta a tu dermatólogo.

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