13 de julio de 2017
13.07.2017
Hogar

Siete consejos para que tu nevera enfríe más

Te presentamos siete trucos para optimizar el rendimiento del frigorífico sin gastar más

13.07.2017 | 21:14
Las neveras antiguas generalmente gastan más que las actuales.

Seguro que más de una vez te has preguntado por qué tu frigorífico no enfría lo suficiente, especialmente en verano. Y es que cuando llegan las altas temperaturas es cuando ponemos a prueba el buen funcionamiento de la nevera, uno de los electrodomésticos que más gasta ya que, posiblemente, lo tenemos enchufado 24 horas 365 días al año.

Se estima que genera el 18 y el 30 por ciento del consumo eléctrico de una casa. Por ello, es importante conservar bien el frío, pues esto se traducirá en ahorro de energía y por ende, en un recorte en la factura eléctrica. Con estos siete trucos podrás optimizar el rendimiento de tu nevera sin gastar más.

Edad del frigorífico

Lo primero que tienes que tener en cuenta son los años que tiene tu nevera. No es lo mismo un frigorífico nuevo que uno usado. Cuando tienen más de 10 años normalmente su rendimiento se reduce significativamente, y seguramente gastan bastante más para enfriar lo mismo.

Abre la nevera lo menos posible

No hay truco más sencillo que este: abre la nevera cuando sepas lo que quieres coger y procura tardar el menor tiempo posible. Pero para ello es necesario que organices bien los alimentos dentro de la nevera para que estén accesibles, como en el supermercado. De este modo, evitarás que el frío se escape y el frigorífico vuelva a trabajar para recuperar la temperatura adecuada. Además ahorrarás en la factura energética.

Mujer abriendo la nevera. Foto: Getty Images

Regula el termostato

La temperatura óptima es de 2 o 3 grados para la nevera y -15 o -17 para el congelador. Sin embargo, a veces los números del termostato no muestran la temperatura real por lo que es conveniente poner un termómetro para verificarlo.

Intenta no poner la nevera a temperatura máxima pues supondrá un incremento en el consumo de energía sin que afecte a la conservación de los alimentos. Y si tu nevera es de las antiguas, recurre a lo más sencillo: ponla al mínimo en invierno y súbela en verano.

Llena la nevera

¿Sabías que una nevera llena consume menos que una vacía? Esto ocurre porque el aire mantiene menos el frío y si tienes el frigorífico desocupado, cada vez que lo abres, se perderá el frió que hay en él. Pero ojo, no lo llenes hasta su límite. Es importante que hay un espacio entre los alimentos y entre el fondo de la nevera para que el aire pueda circular.

Nevera llena de alimentos. Foto: Getty Images

Descongela en la nevera

Si sacas cualquier alimento del congelador, es mejor que se descongele en el frigorífico en lugar de fuera. De este modo, usarás el alimento congelado como fuente de frío. Eso sí, tardará bastante más que si descongelaras a temperatura ambiente, por lo que acuérdate de sacarlo con antelación.

Deja enfriar los alimentos

Antes de meter en la nevera un alimento cocinado, deja que alcance la temperatura ambiente. De lo contrario, obligarás al frigorífico a trabajar para recuperar la temperatura que tenía antes de introducir la comida caliente.

Limpieza y mantenimiento

Es fundamental que el frigorífico esté siempre limpio. De esta manera, evitarás la escarcha y el hielo que funcionan como aislante, lo que se traduce en que la nevera tiene que trabajar más para mantener la temperatura constante.

Asegúrate además de que las juntas de la puerta estén impolutas y en buen estado para que la nevera cierre correctamente. Para ello, limpia bien las juntas con agua y detergente. Si no te fías y quieres comprobar que cierra bien, coloca una hoja de papel en la puerta de la nevera cerrada. Si cae o sale con facilidad, indica que es hora de cambiar las juntas.

Mujer limpiando el interior de la nevera. Foto: Getty Images

Otra cosa a tener en cuenta es el ventilador y la rejilla de detrás de la nevera. Aspira de vez en cuando el polvo que se acumula para que se reparta mejor el frío y que el calor pueda evacuarse con facilidad.

Pero mucho cuidado. No utilices estropajos ni productos abrasivos para limpiar el interior de la nevera. Emplea simplemente una bayeta con un poco de lavavajillas y bicarbonato. Y si quieres prevenir el crecimiento de bacterias, pasa una bayeta mojada en vinagre blanco.

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