18 de mayo de 2018
18.05.2018
Torrevieja

El muro de Ferrís destapa que urbanizaciones y restaurantes ocupan tramos de la vía pecuaria

La Generalitat desoye la reivindicación de los colectivos proteccionistas y reduce de 75 a solo 10 metros de anchura la cañada

19.05.2018 | 00:46
Imagen del muro de Ferrís, origen de la reclasificación de los 15 kilómetros de la vía pecuaria en Torrevieja

La licencia por el vallado está sujeta a revisión por un recurso pero el resto de estructuras están consolidadas desde hace años.

La Generalitat ha hecho público el trabajo de revisión de la clasificación de la vía pecuaria de la Cañada Real de la Costa en Torrevieja , que reduce la anchura de este camino público de 75 a solo 10 metros en la mayor parte de su recorrido. Pese a ese estrechamiento, el muro perimetral construido por los propietarios del palmeral de Ferrís en 2016, la invaden en varios tramos, siempre según la administración, al igual que urbanizaciones o negocios, como restaurantes. El sendero discurre paralelo al mar a lo largo de casi 15 kilómetros. No había sido revisado pese que aparece catalogado y descrito en la orden ministerial para todo el Estado que protege las vías pecuarias desde 1975, con un informe previo del Ayuntamiento, fechado en 1974. La revisión está sujeta ahora a un periodo de alegaciones. 

El trazado de una vía pecuaria en esencia protege el dominio público para el paso de ganado algo que ocurría hasta hace 40 años en esta zona. Todavía conservan ese uso de forma casi testimonial en algunas vías pecuarias del interior de la comarca. Ahora tiene un carácter de puesta en valor de un bien patrimonial y cultural para el interés general. El origen de la actuación de la Generalitat para clarificar cuál es el trazado es la intervención de grupos conservacionistas que alertaron al Ayuntamiento, en el verano de 2016, de que el muro con licencia municipal y autorizaciones de Costas podría haber invadido esa vía pecuaria.

La Generalitat, para resolver si existía esta ocupación, apuntó a la posibilidad de deslindar la vía pecuaria solo en ese tramo de unos 500 metros. Sin embargo, los técnicos recomendaron hacer la revisión de toda la cañada. Revisión que degrada este recorrido al dejar su anchura en una séptima parte de la original, con el argumento de que así se ha hecho en Guardamar y Pilar de la Horadada. Algo que simplifica el procedimiento y evita las presiones y recursos de propietarios privados que han ocupado el suelo ante la administración, pero que hurta del disfrute del dominio público cientos de hectáreas, según los colectivos ecologistas-.

Siempre según los técnicos, el muro ocuparía la cañada en dos de sus tramos a su paso por la cala, palmeral y dunas de Ferrís. Al norte del paraje, junto al barrio de Ferrís y la avenida de Los Españoles, donde el muro se acerca más al mar -hay zonas donde el acantilado bajo está a 6 metros del vallado y hasta las máquinas de limpieza tienen problemas para acceder-. Y ocurre pese al estrechamiento del trazado.

Cuando el técnico forestal realizó un primer informe sobre la afección del muro a la cañada calculó que la invadía en 15.000 metros cuadrados, pero considerando una anchura de 75 metros. El nuevo trazado demuestra las incongruencias urbanísticas que se han producido en la ciudad en los últimos 30 años. Por ejemplo, el camino atraviesa de punta a punta un conocido restaurante ubicado junto al mar en Rocío del Mar. Entre el Molino del Agua, al norte del término y la carretera N-332 la vía pecuaria desaparece sobre el terreno porque recorre el interior de bloques de viviendas de las urbanizaciones Villas de Torrelamata y Lo Albentosa. Los técnicos hablan en este caso de «interrupción» o «intrusiones» en el camino. Ni los técnicos municipales de Urbanismo, ni los de Costas, y tampoco la administración autonómica alertaron en su día de esas afecciones cuando se levantaron las edificaciones. Como mucho aludían a que por allí pasaba la Cañada y que no estaba deslindada.

¿Qué va a pasar?

La situación del muro de Ferrís es distinta porque no es un hecho consumado. La construcción del muro es lo que ha justificado la reclasificación del camino. Si finalmente el trazado queda así y el Ayuntamiento continúa con el expediente de revisión de la licencia que concedió a la propiedad, la empresa tendrá que modificar al trazado, o facilitar zonas de paso. Eso sí, la firma podría reclamar daños a la Generalitat, que es la que en su día no alertó al Ayuntamiento -cuando le trasladó la solicitud de licencia aprobada en 2014 y ampliada en 2016- de que la petición podría estar afectada por la vía pecuaria.

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