22 de noviembre de 2017
22.11.2017
Dolores

El cultivo de alcachofas se estanca en 2.000 hectáreas por la falta de agua

La incertidumbre por la escasez de recursos hídricos frena el crecimiento del producto más rentable de la temporada de invierno

23.11.2017 | 00:26
Joaquín Hernández, Ximo Puig, Diego Martínez, Eloy Arenas y César Sánchez protagonizan el primer corte simbólico de alcachofas.

Los regantes reclaman un trasvase extraordinario del Tajo y la apertura de pozos de sequía para poder mantener viva la cosecha.

La campaña de recolección de la alcachofa arranca en la Vega Baja con 2.000 hectáreas cultivadas y un volumen de producción incierto por la asfixiante falta de agua. Las acequias que beben del Segura están secas, el trasvase del Tajo se encuentra bloqueado desde mayo y además no llueve. La situación de incertidumbre motivada por la carestía de un recurso vital para la agricultura marcó ayer el acto simbólico del primer corte de la temporada. Los regantes temen perder parte de la producción y exigen que se activen medidas de urgencia con un envío extraordinario de agua trasvasada y la apertura de los pozos de sequía. El objetivo es evitar que las plantas se mueran.

La Vega Baja se posiciona como el segundo productor de alcachofas a nivel nacional, por detrás de Murcia. El año pasado la cosecha superó las 25.000 toneladas y alcanzó su mejor precio en cinco años, con una media de 0,67 euros por kilo. Se trata del cultivo más rentable de la temporada de invierno. Eso explica que en los últimos cuatro años la superficie plantada haya aumentado un 20%, con casi 300 hectáreas adicionales. Sin embargo, esa expansión progresiva se ha visto frenada este año por el miedo a perder la inversión por falta de un agua que nadie garantiza. Aún así, permanecen las 2.000 hectáreas del pasado año. Todo ello está ocurriendo en la zona número uno en exportaciones de alcachofas a nivel nacional. La Vega concentra el 50% de las ventas al extranjero de todo el país, que envía 11.000 toneladas anuales a diversos países.

El difícil panorama al que se enfrenta el sector marcó ayer el evento en el que se simboliza el primer corte de la temporada. En esta ocasión se organizó en una finca agrícola del municipio de Dolores. Un espacio que, según el regidor, Joaquín Dolores, estaría cultivado con muchas más alcachofas de no ser por la escasez de recursos hídricos. El acto estuvo apadrinado por el humorista, actor y director teatral Eloy Arenas, y acudió el presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, el de la Diputación Provincial, César Sánchez, representantes de las agrupaciones de regantes, empresarios y alcaldes y concejales de diversos municipios.

El presidente de la Asociación Alcachofa Vega Baja del Segura, Diego Martínez, explicó que el volumen de producción de esta campaña dependerá del agua. Martínez reclamó «una solución para resolver, de una vez por todas, este problema histórico». Dijo que «no podemos depender de la lluvia, ni de soluciones de última hora, no podemos hablar de estos problemas un año sí y otro también, no es justo que los agricultores tengan que pagar siempre las consecuencias de la falta de agua y esta huerta, que es la huerta de España y de Europa, no se merece esta situación». En ese sentido, exigió soluciones urgentes para frenar la situación a corto plazo y también «infraestructuras y acciones políticas con altura de miras».

El presidente del colectivo destacó además que la amenaza que se cierne sobre el sector «no solo está en la sequía, sino también en la alcachofa en conserva que viene de Perú o en las congeladas de Egipto». Por todo ello hizo un llamamiento para animar a los consumidores a que compren productos de proximidad y comprueben la procedencia de las alcachofas.

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