25 de septiembre de 2017
25.09.2017
Guardamar del Segura

Unos coches la mar de "salaos" en Guardamar del Segura

Dos vehículos terminan sumergidos en la marina de las Dunas en una misma mañana al ser arrastrados en la maniobra con la que pretendían ubicar barcos en la dársena

27.09.2017 | 00:14
Unos coches la mar de "salaos" en Guardamar del Segura

Aunque los vehículos habían colocado el freno de mano, las ruedas traseras resbalaron con el verdín de la rampa y no tenían puesta la primera marcha. Uno de los coches se hundió por completo en segundos al tener las puertas abiertas. La maquinaria de la marina pudo sacarlos del agua.

No fue por falta de aparcamiento. Tampoco por un autolavado especial con agua de mar. El "verdín" y algo de inexperiencia pasaron factura el domingo pasado a dos conductores en el puerto deportivo La Marina de Las Dunas de Guardamar del Segura: en el intento de situar sus embarcaciones remolcadas por los coches en el mar, también se "dejaron" sus vehículos semisumergidos en el agua.

Los propietarios de embarcaciones deportivas utilizan una rampa especial para dejar barcos de poca eslora en el agua sin necesidad de utilizar maquinaria adicional del varadero. Los coches realizan una marcha atrás, descendiendo la rampa hacia el agua y el barco se va alojando poco a poco sobre la superficie.

La maniobra no entraña mucha dificultad. Conseguida la flotabilidad de la embarcación, solo hay que detener el coche, se pone el freno de mano y entonces se desengancha el barco del remolque. Pero ayer no fue buen día y en dos ocasiones salió mal la maniobra.

Las ruedas traseras de los coches quedaron semisumergidas por lo que la acción del freno de mano quedó anulada, con el agravante de que además las ruedas no tenían agarre por culpa del verdín -algas- , los conductores no tuvieron la prevención de dejar puesta la primera marcha ni apagaron el motor. Y los barcos arrastraron a los coches.

Primero fue un Land Rover el que dio con su carrocería en el agua. Y poco después, un BMW se vio empujado al agua sin remedio hasta quedar sumergido en un "llamp", como dicen los de la tierra. En este caso el conductor intentó in extremis evitar lo inevitable empujando el coche y se dejó las puertas abiertas, lo que provocó que se inundara de agua con más rapidez.

No fue ayer la primera vez ni la última que ocurre esto en la rampa que da servicio a embarcaciones de Marina de Las Dunas. La maniobra con barcos, aunque sean de recreo, necesita cierta pericia incluso cuando siguen en tierra. No hubo que lamentar daños personales -más allá del cabreo evidente de los conductores, que quizá echaron de menos algo más de mantenimiento en la rampa-.

Y al final los coches fueron extraídos de su inesperada botadura marítimo-terrestre por el personal de esta marina deportiva que es propiedad municipal. Para el próximo, ya pueden ir preparando una botellita de cava para estrellarla en el parachoques.

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