07 de abril de 2017
07.04.2017
Tribuna
La Riá 

Cumpleaños feliz

07.04.2017 | 08:05

Es muy socorrido el utilizar esta frase, incluso cantándola hasta en inglés, cuando vamos a celebrar o conmemoramos un aniversario. Conforme van transcurriendo los años, parece como si nos molestara que nos lo recordaran en ese día, y me viene a la memoria los que desde hace más de veinte años, responde la hija de un amigo al preguntarle la edad que tiene, y siempre responde «veinte y no cumplo más», cuando la moza ya alcanza los cuarenta y cuatro. Otros casos son más sangrantes, puesto que hay señoras que han sido capaces de trucar, no sé cómo, el documento nacional de identidad para quitarse un par de anualidades, aunque las arrugas y «el código de barras» del sobre labio superior no hay quien se las quite.


Cumpleaños feliz debieron entonar, probablemente en gregoriano los 160 sesenta jóvenes de los Seminarios Mayor y Menor de Orihuela, en aquel lejano 1942, cuando el centro de estudios cumplía dos siglos. En aquella fecha, los muros del Seminario aún rezumaban la olor a carne de presidio después de haber sido cárcel republicana, y tras la guerra civil, nacional. Hacía poco que, gracias a las gestiones del entonces vicario general Luis Almarcha Hernández se había conseguido la devolución del citado edificio a la Diócesis de Orihuela, y se recordaba a algunos que habían pasado por sus aulas y que habían fallecido violentamente, porqué no decirlo, asesinados, durante esos tres fratricidas años, en los que antes y después se cometieron grandes injusticias en pérdidas humana a manos de uno u otro bando. Entre ellos, el que era consiliario de los Sindicatos Católicos Obreros, Ramón Barber Hernández.


Pero 1942, era el momento de recordar a otros que, en tiempos pasados fueron alumnos del Seminario y que hacían valida aquella profecía atribuida, creemos que por Josef Montesinos al presbítero y doctor Eusebio de Figueroa y Sarmiento, en 1471, a la cual se refería el Marqués de Rafal en «Ecos del Seminario», en su número extraordinario conmemorativo de su fundación. Decía el citado Figueroa: «Vendrá tiempo que, sobre la eminencia de los montes de esta ciudad de Orihuela, fabricará con santo zelo un Elías, un suntuoso colegio de estudios del que saldrán diferentes personas para varios empleos honoríficos de toda España». Y entre aquellos que allí se formaron y que desempeñaron y desempeñan los citados empleos, recordamos, entre otros, al oriolano Francisco de Orihuela, obispo de Santa Marta (Colombia) y dimisionario de Equino, que optó por el hábito de los menores capuchinos; Pedro Rocamora García, que estuvo a cargo de la Diócesis de Tortosa; el alicantino Eusebio Maisonnave, aunque no terminó los estudios eclesiásticos, llegó a ser ministro de Estado y de Gobernación; al torrevejense Joaquín Chapaprieta que fue presidente del Gobierno en la Segunda República; al oriolano Luis Almarcha Hernández, hombre muy sensibilizado por el patrimonio artístico y obispo de León; Julio López Maymón, también nacido en Orihuela, historiador y orador sagrado, deán de la catedral de Cartagena en Murcia; el aspense José María Alcaraz Alenda, obispo de Badajoz; el catedrático y sabio entomólogo, hijo predilecto de la Ciudad de Orihuela, José Andreu Rubio; José Bascuñana Llópez, obispo de Ciudad Rodrigo y Solsona; coetáneos nuestros, Francisco Cases Andreu, obispo auxiliar de Orihuela-Alicante, y de Albacete y Canarias; Francisco Conesa Ferrer, obispo de Menorca. Así podríamos continuar con la nómina de las personas que se formaron en el Seminario oriolano, y desempeñaron o ejercen «empleos honoríficos». Pero en la profecía de Figueroa se cita a «un Elías» fundador, en el que podemos ver reflejado al controvertido obispo del siglo XVIII, Juan Elías Gómez de Terán (1738-1759) que ocupa el lugar decimoctavo en el episcopologio oriolano, que, además de esta fundación dejó su impronta gracias a su peculio, entre otros logros, en la fundación de la Casa de Misericordia de Orihuela y de Alicante.


De Figueroa a Gómez de Terán casi cincuenta y cuatro lustros. De este último a ese año de 1942, dos siglos. Ahora, 275 años. Así que, cumpleaños feliz y que se cumplan muchos más.

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