Arriesgando la vida por un salto en Torrevieja

Grupos de adolescentes saltan desde los acantilados en un remojón entre la diversión y el peligro

16.08.2016 | 16:04
Arriesgando la vida por un salto en Torrevieja

Calas. Puede resultar divertido, pero se juegan la vida. La imagen de jóvenes saltando al agua desde las calas para darse un chapuzón, se repite cada verano en el tramo de acantilados de la costa torrevejense. Es una actividad lúdica bastante extendida sobre todo entre el público adolescente que busca el subidón de adrenalina lanzándose al agua, a veces de cabeza, desde las alturas de la Cala Cornuda, Cala Redonda o las calas de la Higuera y la Zorra.

La zona, de acantilado bajo rocoso, pero que sus hasta diez metros de altura no se los quita nadie, constituye el tramo más agreste del litoral del término municipal torrevejense. Una sucesión de calas que se extienden a lo largo de tres kilómetros hacia el sur entre el Cabo Cervera y la Playa de Los Locos, y que forman un paisaje muy accidentado por el desgaste erosivo del oleaje que deja en la plataforma también rocosa del mar, grandes bloques desprendidos que terminan alfombrando de piedras el pie de los acantilados. Piedras fuera y dentro del agua.

Una zona tranquila, de gran belleza paisajística aunque de alto riesgo para la seguridad, que resulta especialmente atractiva para flirtear con el peligro a según qué edades. Es, además, de muy fácil acceso a pie en su parte elevada, la que se utiliza para saltar, aunque llegar abajo del acantilado requiera pericia de escalador.

Éste es el escenario elegido por pandillas de adolescentes para demostrar sus habilidades en el salto o disfrutar de un «baño aventura» que puede costarles muy caro. La temeridad ya ha dejado más de un herido grave en los últimos años. Las «posibilidades» de estas calas para tener una experiencia diferente de los baños de mar se recogen incluso en webs de turismo ligadas a Torrevieja donde los usuarios plasman sus prácticas habituales, «desde una de las rocas (de la Cala de la Zorra) se puede dar un salto de unos cuantos metros al agua y seguidamente se puede bucear sin muchos esfuerzo hasta una pequeña cueva submarina donde flipar unos segundos y tomar aire para volver». «Un pequeño parque de atracciones natural», añade, aunque con un poco de oleaje el peligro se multiplica. La actividad no es nueva para los torrevejenses que desde hace décadas la incorporan como algo típico a sus veranos juveniles. Quien más, quien menos, se ha tirado «de chicón» o «de chicona» al agua desde lo alto de las rocas. Pero los locales juegan con ventaja desde el conocimiento del medio que da la costumbre y la experiencia de quienes preceden en la tradición.

Una experiencia popular que conoce los lugares más seguros para realizar el salto y caer sin riesgo de chocar contra las rocas , y el estado de la mar idóneo para salir sin problemas del agua. Un poco de mar de levante puede resultar mortal en estos lugares de difícil acceso.

Rescates
Desde el Ayuntamiento, el edil Javier Manzanares advierte de que es un tramo costero sin vigilancia ni servicios de salvamento, y apela a la prudencia para evitar accidentes como el que ocurrió el 30 de julio en el que un joven tuvo que ser rescatado cuando ya anochecía tras dislocarse un hombro y no poder remontar el camino de subida de la Cala Cornuda.

Pero Torrevieja no es el único lugar donde se practican saltos desde acantilados. En Xàbia también y de hecho, el sábado un joven de 14 años resultó herido al lanzarse desde 7 metros de altura.

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