TRIBUNA

Desde mi atalaya

29.07.2016 | 08:37
Desde mi atalaya

A Gloria Valero, Armengola de La Reconquista de Orihuela 2016


Si alguien, por aquello del desconocimiento, me preguntase por la figura de la Armengola, tendría que contestarle con la cabeza bien alta, con los ojos muy abiertos y con el orgullo saliéndome del pecho: ¡¡una mujer oriolana!!!...una rabalochera capaz de entregar su vida y sus sentimientos, por Orihuela.


Y así es. Cada año, la figura de aquella legendaria heroína, pasea por las calles de su tierra, pisando con absoluta propiedad, con total orgullo y grandeza y poniendo en ello toda la majestuosidad que le da su condición de oriolana. Esa mujer, se transfigura en esos días y lleva sobre sus hombros el peso de la Reconquista de Orihuela, con la silueta muy erguida, la mirada en su pueblo que la ve pasar con emoción y los vítores y aplausos que la transportan, como en un sueño, a aquella trágica noche en las almenas del castillo: ¡¡Quien va?.la Armengola y sus dos hijas.. La historia quedó escrita aquella noche.


Cada año se repite y cada año, la mujer oriolana se quita de encima, se desprende de aquel sometimiento medieval, demostrando su valor y el amor a su tierra. En ese momento, cualquier mujer de Orihuela se llena de orgullo y se identifica tanto con ella, que a veces parece suceder en esos días, como una simbiosis entre la lejana heroína y las mujeres de hoy. Es como si los cánticos de los trovadores, dejaran en los aires aquel maravilloso suceso, transportándolo siglo tras siglo, para reivindicar el auténtico valor de la mujer.


Todo esto, como buena oriolana, lo sabía Gloria Valero, porque lo llevó dentro desde su nacimiento, porque comenzó a sentirlo en su más tierna infancia y hoy, porque lo vive cada año, cada noche del 16 al 17 de julio, cuando ve salir al balcón del Ayuntamiento, la Gloriosa Enseña con el Pájaro Oriol, dispuesto, una vez más, a campear por las calles de Orihuela acompañado de la multitud de su pueblo.


Querida Gloria, tu figura por las calles de este bendito pueblo y en cualquier otro rincón del mismo, ha sido impecable. Tu elegancia, tu mirada y esa permanente sonrisa, nos ha transportado a todos, de nuevo, a aquella noche, junto a las almenas de nuestro castillo.


Puedo decirte que eres una mujer privilegiada, porque, aunque muchos piensen que es un nombramiento, un cargo fugaz, algo que pasa con la velocidad del rayo, yo te garantizo que ese sabor, esa satisfacción, el regusto de haberte sentido mujer Armengola, lo llevarás siempre durante toda la vida y verás como algunas noches, en tus sueños, escucharás las voces en tu interior: ¿Quién va? La Armengola y sus dos hijas...

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