La «milla de oro» de la hostelería y el comercio en Torrevieja

Medio centenar de negocios copan la demanda del turismo en primera línea de la fachada marítima

27.06.2016 | 03:41
La «milla de oro» de la hostelería y el comercio en Torrevieja

Les va bien y se nota. El medio centenar de locales en primera línea litoral de Torrevieja, en un itinerario imaginario entre la Sociedad Casino de Torrevieja y Punta Margalla-Las columnas, conforma desde hace un par de años una especie de «milla de oro» de la hostelería y, en menor medida, pero también, del comercio de la ciudad. En especial, el tramo del Paseo de Juan Aparicio, más conocido por el de Las Rocas.

El secreto de heladerías, cafeterías y restaurantes situados desde la plaza de Waldo Calero hasta el final de la playa del Cura son las terrazas con vistas al mar. Entre ellos se intercalan los comercios, tiendas de ropa, souvenirs y artesanía, que montan sus mostradores de quita y pon en el exterior aprovechando la atracción que sobre el público ejerce el paseo marítimo más multitudinario de la ciudad.

Alquilar un local comercial en esta zona no es barato. En algunos casos superan los 6.000 euros mensuales los más grandes. Los más discretos no bajan de 3.000 según indican fuentes de sector a INFORMACIÓN. Al precio de alquiler hay que añadir el pago de la superficie de ocupación de vía pública al Ayuntamiento, porque lo que cuenta no es el interior. Lo importante son los metros de ocupación de terraza a los que da opción la fachada del inmueble. Hay establecimientos que solo utilizan el interior como cocina y almacén.

El 90% del consumo se hace en las terrazas. Por eso, fuera, el terreno se disputa palmo a palmo. Hace un par de meses, el Ayuntamiento tuvo que señalizar con pintura el pavimento del paseo para evitar abusos y que se superaran los límites concedidos para cada uno de los negocios, una medida que intenta garantizar el paso peatonal entre las terrazas y la ribera del mar, que se ha ido estrechando con la explotación comercial que sucesivos gobiernos municipales han fomentado privatizando el espacio público.

El éxito de los negocios en primera línea permitió reinvertir en mejoras en el momento más oportuno. Muchos de otras zonas de Torrevieja desaparecieron, pero en los paseos, la mayoría, pudo sobrevivir. Hasta tal punto se cotizan estos locales que los propietarios no ven rentable ni las ofertas para instalar cajeros que reciben de los bancos. Hay que recorrer un buen trecho si se quiere sacar dinero en efectivo.

Buena parte de las terrazas han ido renovando su imagen para ofrecer estilo y máxima comodidad al cliente. Lejos de las antiguas sillas de aluminio a lo «chiringuito», se ofrece lo más «cool» con sillones, sofás, y mesas amplias que invitan a consumir junto al mar una variada carta de cócteles, platos elaborados, comida rápida o los típicos helados y cafés. Los pubs son de ambiente relajado.

El paseo de Juan Aparicio es el único espacio público de Torrevieja, meca del turismo familiar de bajo coste, donde los negocios de hostelería cuentan con relaciones públicas que invitan a los clientes a sentarse, y orientan sobre su oferta en especial al público extranjero, el que más gasta.

A la recuperación económica del turista de otros países -escandinavo, alemán, británico, ruso y belga-, se ha sumado para dar mayor popularidad al paseo la importante disminución de la venta ambulante irregular que ocupaba la zona. Decisiva resultó la coordinación que desde 2014 mantienen en este sentido Guardia Civil y Policía Local. Ahora solo se producen esporádicos repuntes del top manta a primera hora de la tarde o pasadas las doce de la noche, en el momento en el que los turnos policiales rebajan efectivos.

Es el mejor paseo para gastar, pero también para el que no quiere hacerlo. También cuenta a favor el concepto «paseo, pipas y playa», trilogía vacacional del turista de bajo poder adquisitivo del que es estereotipo el turismo meseteño, que llena de familias los paseos junto al mar. No exigen gasto pero generan en la zona un constante paso de público que atrae más público y animación. La peatonalización de algunos tramos de calle, muy cerca de esta imaginaria «milla de oro», también han ayudado a configurar una nueva oferta gastronómica y un itinerario alternativo.

Las aglomeraciones no molestan a estos visitantes y el paseo del Dique de Levante o la amplia oferta de artesanía del Paseo de la Libertad ayudan a completar este circuito de rentabilidad económica.

Los empresarios son los protagonistas de la mejora de la oferta. Como principales reivindicaciones al Ayuntamiento inciden en lo básico: seguridad. Los hurtos en la playa del Cura son todavía frecuentes. Vigilan a los bañistas que dejan los bolsos y los roban. El capítulo de limpieza viaria está mucho mejor cubierto que en otras zonas de Torrevieja, no hay más que ver el despliegue de medios que hace la empresa concesionaria a primera hora de la mañana todos los días del año. Hay, como en otras zonas de Torrevieja, problemas puntuales de alumbrado y falta de renovación de mobiliario como las papeleras.

El reto para el futuro de este espacio que configura la principal fachada urbana de la ciudad y articula su línea litoral será adecuarse a una legislación que lo incluye en zona de dominio público marítimo-terrestre, y por lo tanto, sujeto, en teoría, a una concesión.

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