TRIBUNA
A sotavento

Tragicómica escena

19.06.2016 | 09:32
Tragicómica escena

Estamos en verano. La playa de Los Locos y su espigón, donde acudo casi todos los días del año, cuenta ahora con otros atractivos propios de la temporada estival, otras sinergias: las de los veraneantes de Torrevieja. No solamente ha vuelto a las mimadas instalaciones del Kiosco Gloria el gorrión Felipe -a lo mejor es otro, pero también macho porque lo distingue el collarín de plumas negras-. También lo ha hecho, cual golondrina, María.


María es una niña de 7 años, moscovita. Acreditada bailarina sobre hielo hasta el punto de estar situada en el puesto 7 en el escalafón de su categoría en Rusia. Su madre me muestra un vídeo de la «chiguita» actuando, mientras comenta que en vacaciones acude tres veces por semana a Elche donde entrena en una pista de hielo.


Toda mi vida a la orilla del mar y nunca había visto coger con tanta maña y destreza cangrejos, gambicas y diminutos alevines como lo hace María. Vuelve al kiosco desde los rehoyos de la orilla con un gambero en una mano, en la otra el cubo, y muestra con orgullo a los clientes sus capturas antes de devolverlas al mar. Tiene civismo la rusica.


Debe haber sido mal invierno. Por estas fechas el pasado verano ya paseaban todos los días a primeras horas de la mañana cuatro conocidos veraneantes. Cuando se despidieron el pasado otoño paseaban un tanto pachuchos. Quien sí ha vuelto, entre otros, ha sido a Gregory, el de San Petersburgo. Y, como cada verano y cada vez con más frecuencia, las buenas gentes que se dejan caer por esta playa de Torrevieja por primera vez van paseando, llegan a mi altura, me ven sentado en la arena y los dos bastones tirados en ella. Cada uno por un lado.


Me preguntan si necesito ayuda. Les digo que no dándoles las gracias. Estoy acostumbrado.


Otros, otras, se lían a contarme sus maluras y de lo bien que les va el clima de Torrevieja. Creo que las engañan o se sugestionan. Aquí el calor es muy húmedo, al igual que el frío. Penetra en los huesos.


Si hago un hoyo en la arena, quieren saber por qué. Entonces les digo que en varias ocasiones he encontrado alguna moneda de plata. He visto buscar a más de uno cuando me alejo de la playa y desde la cochambrosa balaustrada me «espolso» la arena antes de subir al coche.


De la playa al muelle pesquero y a seguir mi rutina diaria aguantando disparates. Porque tampoco es cuestión de discutir con cerriles. Ahí va una muestra: « ¡¡Lástima de aborto !!».


La frase, muy sutil, pronunciada con desdén, por una persona muy afín al PP local, se refería al Gran Wyoming por su parodia televisiva en el programa El Intermedio, donde se cachondeó de la visita de Rajoy a la ciudad. Algunos populares locales repudian de esta forma o con similares expresiones cualquier tipo de crítica, aunque sea en clave de humor.


Personalmente la llegada del presidente en funciones a esta villa y su forma de desenvolverse entre la patulea de las gentes de su orla, me recordó una tragicómica escena de la película El Crimen de Cuenca, de Pilar Miró. No lo pude remediar: Se me antojó Mariano la figura del Cepa, aquel pastor dado por muerto que vuelve a su pueblo afirmando: «¡¡Estoy vivo, no me han "matao", soy el Cepa, estoy vivo!!». Visto lo visto ha llegado el momento de desligarse en la medida de los posible de la llamada campaña electoral.


Estoy hasta los mismísimos de que por la diestra y la siniestra pretendan acojonar, meter el miedo en el cuerpo al personal con una sarta de patrañas y previsiones catastróficas. Mientras sigan utilizando estos argumentos me borro, los esquivo y protesto. Ya votaré, el 26-J y perderé como siempre, aunque gane.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine