Convertir en recurso multitud de desechos

La planta de compostaje de la UMH trabaja con restos de podas de jardinería o residuos de depuradoras

13.06.2016 | 09:16

Después les da un nuevo uso como abonos naturales.

Convertir prácticamente cualquier residuo orgánico en un recurso natural en forma de abonos y fertilizantes, reduciendo así los costes de eliminación de esos desechos de forma, además, sostenible para el medio ambiente, pues así se reduce también el número de desperdicios que llegan a los vertederos. Este es el objetivo de la planta de compostaje ubicada en el Campus de Desamparados de la Universidad Miguel Hernández, en Orihuela, y que lleva operativa más de 13 años, lo que le ha llevado a ser «la mejor planta de este tipo en una universidad en España», destaca el profesor que lidera el proyecto, Raúl Moral.

Aunque su uso es exclusivo a la investigación, pues «no se vende ni venderá nunca el compost que se obtiene», asegura Moral, la UMH sí trabaja con varias empresas para la obtención de materiales con los que compostar y, de paso, nutrir sus investigaciones. Desde la propia empresa de jardinería de la UMH, que deposita en la planta sus residuos, hasta empresas de jardinería de ayuntamientos como Orihuela y las empresas de gestión de aguas residuales de Orihuela, Elche y Torrevieja, con cuyos lodos procedentes de las depuradoras también se realiza el compost.

La obtención del producto final depende «de las mezclas de residuos que se realicen, al final es como una receta de cocina, en la que se establecen los ingredientes y cantidades necesarias para el mejor producto», apunta Moral.

El profesor reconoce que este abono natural no está al nivel de concentración de fertilizantes químicos, ya que las sustancias que estos contienen, al obtenerse de forma natural, están presentes en una menor concentración, pero a cambio se obtienen otras propiedades como la mejora y conservación de los nutrientes y la calidad del suelo, y la retención de agua.

Meses
El proceso de obtención del compost, al tener que mezclar varios materiales y dejar que los microorganismos actúen en la descomposición y transformación de la materia orgánica de forma natural, puede llevar meses, lo que el gran inconveniente de su uso a nivel industrial, ya que «las empresas quieren tener el producto lo antes posible y eso merma la calidad», hasta el punto de que, asegura, es difícil encontrar un compost de calidad en el mercado, pese a que su uso se está extendiendo entre los agricultores. »Lamentablemente es la pescadilla que se muerde la cola: al tener un producto de mala calidad los agricultores no lo compran, y si o lo compran, no se invierte en que el producto sea de mejor calidad».

Por tanto, la UMH sí colabora con agricultores y particulares que desean obtener su propio compost de forma natural, para seguir mejorando la calidad del producto en sus investigaciones y conseguir asentar así su uso en campos que, como en los de la Vega Baja, mejorarían sus cultivos.

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