Los sindicatos de profesores piden reforzar la presencia del valenciano en la Vega Baja

La junta de personal reclama a la Generalitat reformar la norma que regula la exención

06.06.2016 | 18:03

Critican las condiciones en las que imparten la materia los profesores.

El plenario de la junta de personal no docente de la provincia de Alicante, el principal órgano de representación sindical del profesorado, ha reclamado a la administración educativa que cambie la normativa sobre exención del valenciano y no se «se publicite la exención en el sobre de la matrícula y no se haga apología de la exención» de esta asignatura en los centros de Primaria y Secundaria de la Vega Baja. Este es uno de los acuerdos que aparecen bajo el epígrafe «el valenciano al sur del sur», adoptada por la junta, en el que tienen presencia cinco sindicatos. Un cambio de la norma que «vele por la estima de nuestra lengua y por la integración de la ciudadanía de las tierras del sur para vivir en valenciano».

El texto rubricado por los sindicatos STEPV, CCOO, ANPE, CSIF y UGT recuerda que la decisión de aprender valenciano en Primaria y Secundaria depende en el Bajo Segura de padres, madres y alumnado, y pide que se defina claramente el «concepto de exento» y los criterios para determinar el alumno que lo es. Si un estudiante, exponen, cursa desde primero de Secundaria la asignatura de Valenciano «es lógico que la enseñanza de la lengua tenga continuidad, por tanto, proponemos que no se permita solicitar la exención a este tipo de alumnado».

Además para los sindicatos «no es lógico» que un alumno que proceda de una zona valencianohablante y lo entienda, se le permita la excepción. «Hay que atender al origen del alumnado. El motivo de la exención nunca puede ser una elección caprichosa».

Además indican que es necesario que el alumnado tenga «a su alcance medios de comunicación en valenciano y el valenciano tenga presencia a nivel institucional y social en su entorno».

La propuesta realiza un recorrido por la evolución de la difícil y siempre polémica, también a día de hoy, aplicación de la ley de normalización lingüística en zonas castellanohablantes desde su aprobación en 1983 y las dificultades con la que, a su juicio, se encuentran profesores y alumnos para la enseñanza del valenciano como asignatura.

Ataques directos
Aseguran que la ley de normalización lingüística buscaba en su día un bilingüismo simétrico en las zonas valencianohablantes e «introducir progresivamente» el valenciano en las castellanohablantes. «Los profesores y alumnos sufren las consecuencias de esta orden de exención (de la asignatura de valenciano). Con un poco de suerte, la mayor parte del grupo elige la asignatura. Pero otros casos hay clases con una gran cantidad de alumnos exentos, algo que tiene repercusión en las aulas y problemas de convivencia, sobre todo en los cursos más bajos.

La resolución explica que los profesores de valenciano en la Vega Baja «deben tener mucha paciencia y valentía. (...) Lo que más duele de esta situación es que, solo por hacer su trabajo con dignidad, reciben ataques directos y no únicamente por parte de los alumnos, también de padres, madres, e incluso, compañeros docentes», causados «en gran parte –interpretan– por la desafección y menosprecio a la lengua propia de la Comunidad».

La junta destaca el «el coraje y la voluntad de los alumnos que decide cada año continuar estudiando una lengua, que según les han dicho, es lengua oficial y asumen el esfuerzo de cursar una asignatura más que sus compañeros.

Evolución
En los años 80 y primeros 90 la exención de los alumnos era masiva en Primaria o Secundaria, hasta el punto de que había clases con un solo alumno por profesor en la asignatura de valenciano. Ahora en Primaria las exenciones son la excepción. En Secundaria, la proporción, según los centros, se sitúa en torno al 50%. Aunque en esa resolución no se cita, que los alumnos decidan cursar la asignatura no es una decisión por afinidad o utilidad práctica de la lengua oficial. También se deriva de la diversidad de un alumnado, en especial en Torrevieja, Orihuela Costa, Almoradí, Rojales o Pilar de la Horadada, con amplias comunidades de británicos, nórdicos, rusos o chinos que encuentran una dificultad añadida al aprendizaje del castellano, el de un idioma que no se usa en la calle, a excepción, aunque de forma minoritaria, del municipio de Guardamar y la pedanía oriolana de Barbarroja.

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