Opinión

Maldito «parné»

09.02.2016 | 10:59
Maldito «parné»

Marifé de Triana, folclórica donde las hubiera, cantaba aquello de «María de la O», una coplica que, por cierto, también cantó Carlos Cano. Una de las estrofas de la copla en cuestión arranca diciendo «maldito parné, que por su culpita/dejaste al gitano que fue tu querer/Castigo de Dios, castigo de Dios/es la crucecita que lleva a cuestas María de la O». Pues eso, ¡maldito parné!.

Siempre se ha dicho, y la verdad es que no sé por qué -¡jejeje!-, que los catalanes son -¡paradojas de la vida!- más «agarraos» que un chotis -baile madrileño, pero, habrá que recordar que «en todas partes cuecen habas» y eso de ser de la cofradía del «puño cerrado» no es patrimonio de los «catalinos/polacos», ya que don Emilio ha dejado bien claro que el movimiento se demuestra andando.

Mateo, el apóstol, asegura, según la Biblia, que «por sus hechos les conoceréis» y la verdad es que no se tarda mucho en conocer el talante del personal cuando se trata de rascarse el bolsillo, aunque sea poco. ¡Maldito parné; mal de males y causante de, incluso, disputas familiares!. Pero, ¡cuidadín!, que, también según la Biblia, ¡quién esté libre de pecado que tire la primera piedra!, porque parece que esta práctica pudiera entenderse como «una costumbre» de los «gavioteros» oriolanos, puesto que, recordemos, una concejala hizo lo mismo, pasó al cobro un tique de agua en la cafetería del aeropuerto.

El hombre, don Bascu, está en su derecho -pasar los gastos que pueda tener representando al Consistorio/Ayuntamiento-, pero es cuando menos chocante que el alcalde «de todos los oriolanos» (parafraseando la frase con la que terminaba sus intervenciones televisivas -«de todos los españoles»- Antonio Ozores), tenga tan poco tacto pasando cargos de 1,20 o 1,65 euros, entre otros, para que se le reintegren con cargo a los presupuestos municipales. ¡Con la que está cayendo!; ¡hay que tener cuajo!. No sé el sueldo -¡ni me importa!- que tiene el primero de los oriolanos, aunque los «sosiatas» se han encargado de airear que se lo subió, con respecto al que percibía el verderol Guillén, hasta llegar a los 52.000 euros/año. ¡Joder, eso no lo gano yo en una semana!. ¡Estamos hablando de 2,85 euros (no llega a 500 de las antiguas pesetas, cuando cobra un sueldo de casi nueve millones de pelas)!. ¿Hay que tener cuajo, o no?.

No sé el proceder de alcaldes/concejales de otros ayuntamientos en estos casos -tampoco me preocupa mucho-, pero parece que, sea cual sea, éste -el proceder- no es sólo patrimonio de «peperos» oriolanos, porque quiero recordar -¡y recuerdo!- que a los «liberatas» de la pasada legislatura -bueno a uno de ellos- le «pagaban» los tiques de la zona azul, pero -¡cágate lorito- lo hacían los propios vigilantes. ¡No me lo han contado, que lo vi yo!. ¿Será ese uno de los motivos por los que la empresa arrendataria del servicio no pagó al Ayuntamiento y nos dejó una «pua» de pelotas?. ¡Qué bochorno!.

Hace relativamente poco, don Emilio acudió a un par de Ferias de Turismo, acompañado del séquito «celestial», representando al pueblo de Orihuela, pero lo que nos debería preocupar es que, en la de Londres, se presentó -según las crónicas- una oferta que nada tenía que ver con la gestión -ni directa, ni indirecta- pública, ya que se sustentaba en la promoción de los campos de golf, que -si las cosas no han cambiado y creo que no- son de propiedad privada. ¿Será posible que los oriolanos hayamos pagado gastos para poner en el mapa -otra vez- campos como los de Campoamor, Las Ramblas, Villamartín o -más increíble todavía- el de Algorfa, por aquello de que sus propietarios son oriolanos?. ¡Eso sí que sería preocupante!.

¡Hay formas y formas!. Recuerdo a un alcalde que, cuando iba, por ejemplo, a Fitur, como alcalde y representando al pueblo de Orihuela, siempre pagaba los gastos de su bolsillo, incluso el hotel o la comida y, por descontado, los desplazamientos en taxi, lo que, evidentemente y conociendo cómo está el tráfico en Madrid, supone algo más de 2,85 euros. Pero, claro está, cada uno es de distinto padre y madre. ¡No quisiera pensar que es cierto lo que me han contado y que, como no lo puedo demostrar, tengo que callar!. Pero hay quien aboga por hacer públicas una serie de facturas pagadas con cargo a entidades públicas y que, al parecer, se disfrazaron como «gastos de representación». ¡Así empezó lo de Bankia, Barcenas, los ERE andaluces, lo de Urdangarín o, ahora, lo de Valencia y mira como están algunos!. Entre otras lindezas me aseguran que un abogado oriolano/murciano tuvo que asistir a alguien para que, en Nochevieja, saliera del «trullo» en fecha tan señalada y poder celebrarla en familia. ¡Y todo por el maldito parné!.

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