TRIBUNA

Josefina Quereda y el rigor

24.01.2016 | 10:14

La teatralidad forma parte tanto de la política como de la vida. La llegada de los medios audiovisuales potenció esta faceta, impulsando el cuidado de la puesta en escena hasta el punto en el que cobra más importancia que el contenido. Lo preocupante sucede cuando bajo el título de nueva política, en el Congreso, lo único novedoso que observo es una sobreactuación que no sólo resta protagonismo al contenido, sino que lo oculta tras un ensordecedor y faltón ruido que recuerda a un viejo vicio del poder, la soberbia.


El 20D pude volver al colegio El Acequión, encontrarme en sus pasillos fue un grato momento. Allí tuve profesores que me hicieron crecer en lo intelectual y en lo personal, recorriendo pasillos me encontré con algo más que un recuerdo, con una de las personas que más ha marcado mi formación, que contribuyó a que hoy lea con asiduidad y me acercó al drama de Zorrilla, los versos de Bécquer y el teatro de Calderón de la Barca, hablo de Josefina Quereda.


Es necesario recordar hoy que las ocurrencias de plató se han convertido en la forma de mostrar sintonía con el pueblo, que para hacer buena política son necesarias una serie de cualidades, tanto en lo personal como en lo profesional. Sin negar que el tiempo puede edulcorar la memoria, yo recuerdo a Josefina con su eterna sonrisa, su bufanda y una tiza en la mano, veo a una mujer con un don de palabra que hacía de ella una gran profesora de Lengua y cuya pasión la convertía en aún mejor maestra de Literatura. Ella mostró a generaciones de estudiantes la importancia del rigor y la rectitud de la mejor manera que puede hacerse, siendo ejemplo en su labor diaria tanto dentro como fuera del aula.


Enorme fue la alegría que me llevé al saber que fue militante del PSOE de Torrevieja y conforme he ido preguntando e investigando he podido constatar que trasladó a la política su ejemplaridad. Durante el inicio de la Democracia -y ya asentada ésta-, sin haber pretendido ocupar un sillón en el salón de plenos del Ayuntamiento, su presencia fue esencial tanto dentro del partido como en el impulso cultural vivido en la Torrevieja de los ochenta y en la recuperación de señas de identidad, como el Semanario Vista Alegre.


El recuerdo de Josefina Quereda siendo secretaria general de la Agrupación de Torrevieja, nos demuestra que la igualdad de la mujer se alcanza tal y como ella defendió que se consiguen los objetivos, con trabajo, constancia y honestidad. Con quien hablo de ella me recalca su honradez, comentando una de sus afirmaciones «dicen que todo el mundo tiene un precio, debe ser que el mío no lo encuentran pues aquí sigo».


Josefina no sólo puso en mis manos la obra de teatro «La vida es sueño», que ha contribuido a forjar mi determinación, me inculcó principios que pese a tanta algarada electoral, no veo en la política actual, y algo más importante... que hay que ser fiel a uno mismo.

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