Echa la persiana «El Alicantino» tras 70 años de historia en el Mercado de Abastos

El espacio comercial no levanta cabeza pese a los esfuerzos de la administración en los últimos años

21.01.2016 | 01:20
Imagen de la tienda desmantelada durante los últimos días en el Mercado de Abastos.

El Mercado de Abastos de Torrevieja no levanta cabeza pese a los esfuerzos de los comerciantes tradicionales y de la Administración por sacarlo adelante.

El último en tirar la toalla ha sido Ramón Luis Gil Bernabé, el propietario de la tienda de comestibles «El Alicantino», heredero de una dilatada tradición comercial de venta de productos de calidad, vinos y charcutería en este mismo espacio durante más de 70 años. Hasta esta semana era el local con mayor continuidad en el mercado. Con este cierre, la mitad de uno de los tres pasillos de este espacio está vacío. «El Alicantino» ocupaba la superficie comercial equivalente a dos tiendas y la panadería anexa cerró hace años, en uno de los accesos laterales del edificio.

La familia propietaria mantendrá su negocio principal, muy especializado, como provisionista de víveres para buques, en el puerto de Torrevieja y lo largo de los puertos del sur de la provincia.

La clausura de este negocio se suma a los continuos cierres que se han producido en los últimos años pese a la iniciativa municipal para adjudicar los puestos a precios muy ventajosos. De los 800 metros cuadrados de espacio comercial disponibles apenas la mitad están ocupados.

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Aguantan el tirón los establecimientos de productos frescos como las fruterías, las carnicerías, y en especial, las pescaderías. Uno de los principales inconvenientes de este mercado es que la mayoría de establecimientos mantienen los locales abiertos en horario de mañana pero muchos cierran por la tarde lo que resta afluencia a los negocios que sí cumplen el horario municipal. Las concesiones de nuevos negocios se enfocaron hacia una diversificación, con propuestas como pastelerías, tiendas gourmet e incluso cafeterías, que no cuajaron.

El último intento por reactivar un mercado, que es muy deficitario para las arcas municipales, ha sido la ubicación en uno de los locales exteriores de la Oficina Municipal del Consumidor, abierta la semana pasada al público. Además la panadería, una de las más populares de la ciudad, ha hecho un gran esfuerzo de renovación.

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