TRIBUNA
A Sotavento

¿El puerto? Otros lo verán

23.11.2015 | 01:20
¿El puerto? Otros lo verán

Al sol salió de una forma diferente. No se levantó sobre el mar, como en los días anteriores, abriéndose paso lentamente entre las calimas otoñales del horizonte marino. En esta ocasión lo hizo con la mar en calma, al blancor. Fue despegándose rápidamente de las aguas con un fulgor rojo y campeó en el limpio cielo del amanecer. Coincidiendo con esos instantes comenzaron a asomar por la Punta del Salaret los pesqueros de cerco con el runruneo de sus motores rumbo al Puerto de Torrevieja y seguidos por el revolotear del vuelo de las gaviotas. Barrunto: El tiempo va a cambiar, de húmedo a muy seco. Tendremos fuerte viento de Mastral.


Antes de bajar a la paz de la playa (cuando la abandono, haga o que haga, siempre salgo de ella con la arena hasta en los cojones) había ojeado en la red de este diario una información relativa al Puerto de Torrevieja.


Por primera vez en los últimos treinta años no se habla del puerto para vendernos ninguna manta mulera. La Generalitat Valenciana ha abierto la boca a la hora de referirse al recinto portuario torrevejense y afirma haber hecho tabla rasa con las últimas promesas de macroproyectos destinados a esta área urbana.


Desde Valencia, donde siempre aquí se ha dicho aquello de «que no nos quieren», como todavía se afirma que los de Alicante «nos quiere menos» -cosas del victimismo pueblerino- se está elaborando la Delimitación de Espacios y Usos Portuarios (DEUP) con el que definir la ordenaciones específicas de la radas locales.


Este anuncio lo único que especifica de cara al futuro de la fachada litoral de Torrevieja y los 80.000 metros cuadrados de suelo ganados al mar, es la negativa a crear grandes complejos comerciales y locales para hostelería, lo cual significa que a partir de ahora para intentar añadir algún «pegote» más o realizar otro tipo de «pelotasos» se deberá esperar a la redacción de la DEUP. Hasta la aprobación de este documento, nadie podrá soñar en mover ni un solo esparto en el Puerto. Actualmente y aunque realizadas «a boleo» y sin ningún plan preconcebido, el recinto portuario alberga zonas de esparcimiento como el Paseo del Dique de Levante, la feria de atracciones, los museos flotantes o las tres marinas deportivas, mientras, el estado de degradación, de las instalaciones pesqueras mientras su entorno sigue clamando al cielo.


Después de tanto empacho de proyectos irrealizables, bienvenido sea un nuevo debate (debería ser una tormenta de ideas) sobre el futuro de la zona portuaria, la auténtica joya de la corona del casco urbano, aunque ya despojada de alguno de sus diamantes mas valiosos. El Ayuntamiento debería tener poder decisorio en este asunto.


A lo largo de más de medio siglo he conocido tantos proyectos para el Puerto que soy incapaz de enumerarlos. En tan sólo uno de ellos se pidió la opinión a los vecinos. Fue cuando el último alcalde de la Dictadura, Francisco Díez, presentó la creación de unas instalaciones de desguace. Todos dijimos no y aquellas obras no se llegaron a realizar.


Los demás, de la mano de los exalcaldes Pedro Ángel Hernández Mateo, incluido el del arquitecto Santiago Calatrava cuyas maquetas costaron 600.000 euros, fueron meros instrumentos propagandísticos de la política del PP, amén de los expolios consumados. Eduardo Dolón no tenía un proyecto. Tenía una idea más o menos desarrollada que no pudo tramitar como tal.


He relatado, en más de una ocasión lo de mi abuelo materno, Joaquín Andreu, «el Patrón», al cual no llegué a conocer. El paterno fue también patrón y tampoco le conocí. Cuentan que cuando Joaquín se sintió morir dijo aquello de «El puerto, otros lo verán». Aquel marinero se fue esperando la construcción de rompeolas de levante, que se prolongó durante décadas.


No me gustaría despedirme sin conocer un plan de desarrollo sostenible para el Puerto. Aunque las obras las vean otros.

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