04 de noviembre de 2015
04.11.2015
TRIBUNA

La luz y los espectros

04.11.2015 | 10:50
La luz y los espectros

Hacía mucho tiempo, quizá demasiado, que no escribía un artículo de opinión, hasta que sencillamente he sentido la obligación de hacerlo. Créanme si les digo que, quizá por mi ideología o mi edad, no lo sé, entiendo la política como una herramienta de transformación de la sociedad y que es precisamente desde esa convicción desde la que he intentado siempre ejercer la responsabilidad pública que asumo anteponiendo los intereses de la ciudadanía a los de nuestro partido.

Es cierto que no fue nada fácil en el mandato anterior. Confieso incluso que me resultó casi imposible administrar la indignación y la impotencia de tener enfrente a personas (algunas siguen todavía) que votaban, sin importar las consecuencias, en contra de propuestas tan necesarias como duplicar las ayudas sociales, ampliar el presupuesto de Ildo, invertir en el Rabaloche o permitir que la ciudadanía tome la palabra en los plenos. De hecho, fue tan vergonzoso e insostenible que la ciudadanía castigó al PP en las urnas, hasta el punto de obtener el peor resultado electoral de su historia, al tiempo que el PSOE pasó de 6 a 8 concejales y consolidó su respaldo en las pedanías (ganando en muchas por primera vez en décadas). 

Un batacazo sin precedentes que llevó al señor Bascuñana a implicarse muy mucho en vender mensajes de consenso, diálogo y regeneración política. Un discurso que no me avergüenza decir que me creí. No sé si por su tono o por la cortesía de presumirle distinto, pero le creí. Y sinceramente si les digo que en solo cuatro meses ha resultado ser un fraude y se le ha caído el blanco de la patita.  

Si hoy escribo estas líneas es porque, fíjense, como muchos de ustedes, yo también me siento engañado. Pienso en los vecinos de Correntias o de Molins a los que el alcalde ha dejado tirados porque prefiere renunciar al cuarto paso, aun siendo necesario y perfectamente ejecutable, con tal de firmar el convenio del AVE antes de las generales (eso es para él defender el interés de Orihuela). Pienso en los padres y madres de Dinoco, que contemplaron atónitos cómo el PP nos sorprendió con la cacicada de hurtar el debate e impedir la votación de nuestra propuesta de municipalización del servicio. Pienso en quienes creyeron en su discurso de participación y le vieron votar en un pleno en contra de permitir que la ciudadanía intervenga o presente propuestas en las sesiones plenarias. O en los jóvenes universitarios a los que dieron la espalda torpemente votando en contra de ofrecerles becas... Por desgracia hay ejemplos hasta para llenar una página entera de INFORMACIÓN. 

Pero permítanme que de entre todos ellos les diga el peor, el que los resume todos. Y es que han bastado pocos meses para descubrir que, entre foto y foto, Bascuñana esconde su falta de proyecto, su incapacidad o su ignorancia, usando la mentira como forma sistemática de hacer política hasta el punto de cotidianizarla.

Hace unos días el alcalde daba una rueda de prensa para criticar al PSOE (como cada semana) en la que nos acusaba de registrar mociones el último día con el ánimo fastidiar los plenos. Sin embargo, la realidad es que todas las propuestas socialistas se registraron dentro del plazo que marca el Reglamento (aprobado, por cierto, gracias a los votos del PP, con el rechazo del PSOE); y que el único grupo de la Corporación que registró una moción fuera de plazo y por urgencia fue el Grupo Popular. Sé que esto puede resultarles un asunto baladí, pero que el alcalde comparezca ante la Prensa para despreciarles con la mentira a nosotros nos parece muy grave. Porque, que nadie se engañe, ni el alcalde sufre la desgracia de padecer amnesia ni se trata de una equivocación. Simplemente les está mintiendo. 

Como miente también cuando afirma que registramos una propuesta a última hora para apoyar a los regantes, cuando en realidad la registramos el lunes por la mañana (el pleno se celebró el jueves por la tarde, tres días después), sin que fuese incluida en el orden del día, probablemente porque, como él dice, «importan mucho las medallas» y no pudo soportar que fuera el PSOE quien pidiera al pleno apoyar a los regantes.

Detrás de ese tono conciliador se esconde un cinismo que no tiene límites. Así, lectores es como intentamos trabajar cada día, sorteando embustes, en un Ayuntamiento que está paralizado por la incompetencia de quien se llena la boca hablando del «bien de Orihuela» y de la «renovación» de un PP al que en realidad está llevando a sus orígenes, trucando los dados para adjudicar la redacción del presupuesto municipal a una empresa (por primera vez en este Ayuntamiento) cuyo administrador único es una persona claramente vinculada al PP valenciano en sus peores momentos de la Gürtel.

Pensarán que nuestra labor como oposición es esta, la de criticar al gobierno. Si es así, se equivocan, porque no hemos dejado de proponer y de intentar construir, por mucho que también esto le moleste a Bascuñana. Y a pesar de ello, sé que algunos de ustedes seguirán creyendo que, en el fondo, sólo queremos desgastar al PP y a un alcalde que ha resultado ser un fantasma. Sepan que no hará falta. En un momento u otro, ustedes mismos también se darán cuenta, no sé si antes o después de que el gobierno del PP deje de ser sólo del PP (tiempo al tiempo); pero acabarán descubriéndolo, porque llegará el día en que habrá un resquicio por el que se filtrará la luz entre tanta mentira. Y, como me demostraron una vez, la luz es incompatible con los espectros.

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