La apertura de los pozos de sequía afecta a 30.000 agricultores de la Vega

Los 17 juzgados de Agua de la comarca fijan su protesta, con tractores, el día 19 de noviembre a mediodía ante las puertas de la Confederación Hidrográfica del Segura en Murcia

22.10.2015 | 01:08

La Generalitat dará su apoyo a los regantes en una reunión en dos semanas.

Treinta mil agricultores en la Vega Baja y más de 22.000 hectáreas de cultivos están afectados por la apertura de los pozos de sequía en la Vega Media del Segura que generará una pérdida en la calidad del agua que reciben y la salinización de sus tierras, según han denunciado estos. El día 19 de diciembre, a las doce del mediodía, los huertanos le dirán a la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) que eche el cierre y se busquen otras soluciones a una sequía que no la sufren ellos sino los agricultores del trasvase aunque las consecuencias van a parar a la Vega Baja y a sus campos sin que nadie quiera escuchar sus demandas.

Ayer los 17 juzgados de Aguas de la comarca mantuvieron una reunión en el Juzgado Privativo de Aguas de Orihuela para definir no sólo cómo será la protesta –al final acordaron que será una concentración en Murcia pero con tractores y no una marcha por la Gran Vía hasta la CHS– sino también la constitución de una comisión que se encargará de preparar la movilización, fijar un manifiesto que se leerá en la capital de la Región, personarse en el expediente que justifica la reapertura de los pozos o saber qué piensa la Generalitat Valenciana al respecto. Todo ese trabajo comenzó ayer para que la movilización sea máxima. El diario ya publicó que el objetivo era movilizar a 2.000 agricultores de los 30.000 que están afectados en la comarca de la Vega Baja (22.000 hectáreas), una cifra que probablemente se quede corta para lo que al final pretende demostrar con este pulso. El hecho de que todos los juzgados de Agua hayan dejado atrás rencillas sobre este asunto –en referencia a la venta o cesión de agua del Segura a los regantes del trasvase– es una clara muestra de ello.

Los agricultores se muestran especialmente preocupados por el trato que han recibido del presidente de la CHS, Miguel Ángel Ródenas, con el que mantuvieron al principio buenas palabras que han dado paso a un silencio que llega al punto de no contestarles a sus escritos, aseguran. La Confederación, a preguntas de INFORMACIÓN, declinó el pasado martes realizar cualquier tipo de manifestación con relación a este conflicto con los regantes de la Vega. La fecha para la protesta se fija a mediados de mes porque no es fácil organizar ni los autobuses ni una movilización en la cual quieren contar con el respaldo de la Generalitat Valenciana que a través del secretario de Medio Ambiente, Julià Álvaro, o del director general del Agua, Manuel Aldeguer, ya les han hecho llegar el mensaje de que están con ellos. De hecho, está previsto para dentro de dos semanas una reunión con los responsables en materia hídrica del Consell que tendrá lugar en Orihuela.

Relaciones
La protesta que se organiza en tres semanas no es fruto de un cambio en la política de buenas relaciones que siempre han mantenido entre sí los regantes (entre agricultores de la huerta tradicional y los del trasvase) sino en cómo se está gestionando el problema de la sequía desde la CHS y por el hecho de que sus propuestas para ceder agua hayan caído en saco roto prefiriendo una solución de urgencia cuando no todos están sufriendo el problema de la falta de recursos hídricos.

De este modo, los huertanos de la Vega Baja consideran que la apertura de pozos por la sequía que sufren los agricultores del trasvase (principalmente del Vinalopó) la terminan pagando ellos porque es agua de menor calidad al ser subterránea y estar salinizada que se echará al río a partir desde la Vega Media a la Baja mientras que desde los embalses se nutrirá con agua de mayor calidad, evidentemente, a los que sí están afectados por la sequía. Los juzgados de Agua consideran que no existe una causa justificada para la medida, cuando ven que no es necesaria, y ellos están dispuestos a una cesión que no suponga una mayor explotación de los acuíferos subterráneos. El conflicto parece que entra en una nueva fase en la cual los regantes de la Vega, por una vez, quieren que se les escuche o, al menos, dejarse oír.

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