07 de octubre de 2015
07.10.2015
TRIBUNA

Octubre hernandiano

08.10.2015 | 08:27
Octubre hernandiano

Según dicen los medios, nos encontramos en el Octubre Hernandiano atendiendo al nacimiento del poeta, que fue el 30 de octubre de 1910 en una casa de la calle de San Juan, frente al huerto del Monasterio de las Dominicas. Es decir, que si se descuida su santa madre, Miguel nace en noviembre, casi el día de Todos los Santos. Y yo creo que esa era la fecha que había escogido el insigne poeta oriolano para nacer, el 1 de noviembre, y entonces hubiera sido el «Noviembre Hernandiano», lo que le hubiera convertido en el «Poeta de todos los santos», porque yo creo que, después de todo lo que se ha dicho de él y de todo cuanto se ha contado por testigos oculares, compañeros de celda, rémoras ocasionales y amigos de toda la vida y circunstancias, el pobre Miguel, esté donde quiera que esté, es más santo que el propio Inocencio Carretero, quien recogió dos litros de aceite con el dedo en medio de la calle Mayor.

A veces pienso, según nos cuentan historiadores hernandianos, que Miguel tenía el don de la ubicuidad y porque lo situaban en varios sitios al mismo tiempo y chitón, pues fueron compañeros suyos tanto en el frente de Balde Morillos de Arriba, como cuando estaba en Jaén con el micrófono en la boca arengando tropas o se camuflaron de guardamaletas en su viaje a la Estepa rusa. En fin que el pobre Miguel, sin saberlo, lo han convertido entre unos y otros, en una milocha de las que él mismo volaba en la ladera de la sierra, junto a su casa de la calle de Arriba.

A mi me parece estupendo que se hagan celebraciones, conmemoraciones y otros eventos recordando la vida y la obra de Miguel por aquello de que, ya que no se le hizo en vida, al menos que se le hagan después de muerto, aunque para algunos se convierta en un ejercicio de expiación de culpas. Pero es que, al menos en Orihuela, nunca escarmentamos y siempre caemos en los mismos errores. Y si no, al tanto: ¿Que queremos divulgar una semana cultural de los piojos en los árboles a punto de exterminar?, pues nada, llamamos a don Bragueta del Cuaternario, por supuesto de fuera de Orihuela, para que nos ilustre con sus conocimientos y conferencias, cobrando claro está, pues se trata de un foráneo. ¿Que queremos dar una muestra musical con motivo del emboce de la tuba del Mariano?, pues nada, llamamos al saxofonista Cornelius de Calatrava (que no lo conoce ni su padre, pero es de fuera) y ponemos a su disposición un teatro que los de aquí tienen que casi suplicar de rodillas.

Es el eterno problema de siempre: el manido dicho de madre para los forasteros y madrastra para sus hijos. Y no me digan que es mentira pues podría transcribir tantos ejemplos sangrantes que no cogerían en las páginas de este diario.

Al pobre Miguel, le colocan un sambenito de Octubre Hernandiano cuando nació el penúltimo día del mes. Siguen haciendo con sus actuales conciudadanos lo mismo que hicieron con él aún a sabiendas de los resultados. Se sigue invirtiendo en banderolas, medallas, colgajos, panfletos y otros artilugios de dudosa procedencia. Se conceden títulos y prebendas a las comitivas del Bienvenido Mister Marsall, mientras que los intelectuales de verdad que soportan las cuatro esquinas se mueren lentamente en el abandono del más ruin de los olvidos y desprecios. Algunos ya nos abandonaron. Esto fue, es y será Orihuela si alguien con dos... no lo remedia.

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