18 de septiembre de 2015
18.09.2015
Tribuna
A Sotavento

De chambilá en chambilá

23.09.2015 | 00:55

Fue por mayo, durante la campaña electoral para las elecciones municipales del 2011. Entrevistaba al entonces candidato a la alcaldía de Torrevieja Eduardo Dolón. En un momento dado le pregunté: «¿Vais a acabar con la gratuidad total del transporte escolar?» «No sólo la mantendremos -dijo- además mejoraremos la calidad de este servicio». En la entrevista reflejé esta respuesta a sabiendas de estar convencido de que era una trola, una mentira política. Cuando en septiembre, con ya nuevo alcalde Eduardo Dolón, se inició el curso los alumnos comenzaron a abonar parte del importe económico del trasporte escolar «municipal» por primera vez desde su puesta en marcha.

En el curso actual el gobierno municipal –cuanto menos les gusta que les llamen pentapartito, más se afianza el titulillo– ha cambiado el modelo de subvención de este servicio alegando «irregularidades», que al no ser explicadas en detalle suenan a un chirriante patinazo. La intención de la medida es loable. Se pretende con ella evitar el supuesto desvío de fondos municipales aunque, a mi criterio, ha sido planteada pésimamente. Creo que se podría haber hecho lo mismo sin necesidad de tener que forzar al abono del servicio íntegro –más de cincuenta euros mensuales–, lo cual es un palo para la inmensa mayoría de las familias. Y se ha producido una estampa inusual: la imagen de numerosos jóvenes, mochilas incluidas, caminando por la acera por la Avenida de Delfina Viudes. Son quienes pasado el mediodía vuelven a pata de los tres institutos situados en los entorno del final de este vial. ¡Claro que ya iban muchos alumnos a pie en anteriores cursos!. Pero que eso no justifica que la mayoría de las combativas APAs que protestaron por el cambio de modelo en en 2011 hayan optado esta vez por el silencio.

Es cierto que ir caminando y recorrer distancias relativamente largas, hasta dos kilómetros, es en otra poblaciones grandes es frecuente. Aquí no lo era. Ni pensar quiero la que se podría armar si un día ocurriese un accidente grave en el camino de ida o la vuelta al cole.

Ocurrió que lo largo del largo mandato del PP en el Consistorio, de principio a fin, fueron conocidas y requetesabidas las múltiples subvenciones municipales (muchas sin justificar) de todo tipo otorgadas con irregularidades clamorosas «a punta pala» y algunas de ellas dignas de juzgado de guardia.

Por lo visto, y según todos los indicios, las ayudas destinadas al trasporte escolar no se libraron de esos tejemanejes, pues con el anterior sistema se concedieron linealmente, es decir, a todos alumnos por igual, cuando parte de ellos deberían estar exentos del pago del servicio por completo por circunstancias socio económicas...pero esos pagaron una parte y no les fue devuelto el importe. El dinero de la aportación del alumnado para el trasporte escolar, quince euros mensuales, lo recaudaban las Asociaciones de Padres –que no tuvieron más remedio que asumir la gestión–, como también recibían a final de curso la subvención municipal. Eran pues los dirigentes de los padres quienes gestionaban las liquidaciones al concesionario del servicio. Al darse la situación de no baremarse supuestamente a las solicitudes de los alumnos, muchos de ellos con derecho al trasporte gratuito tenían que pagar su parte y la concesionaria del servicio recibir la ayuda del Ayuntamiento. Entre la aportación de los alumnos exentos de pago y la municipal mucho mayor ¿Cuánto dinero sobraba, dónde iba a parar?. La respuesta está en el viento. El «penta» no ha querido entrar en cuentos de caballería. Da que pensar que algunas federaciones de padres de alumnos empiecen ahora a reclamar la gestión del los comedores escolares e incluso que se les permita solicitar avales bancarios para ello. Ocurre con estos temas, donde existe trasiego de dinero lo que dicen que decia mi Tío Antonio Andreu «Administrador que administra y enfermo que hace gárgaras, aunque no quiera algo traga». Y ya no digo queriendo...

En este contexto resulta que el tándem Ximo Puig y Mónica Oltra le han echado una mano al gobierno local. Si el anterior Consell no miraba por la gente, el actual lo intenta y cumplir de forma efectiva alguna de sus promesas -al margen de lo que cueste del presupuesto público, de momento-. Gracias a las nuevas directrices de la Consellería de Educación, la distancia entre el domicilio de los alumnos y sus respectivos centros de enseñanza ya no se calcula en línea recta, la más corta teóricamente. Ahora se valora la real. Lo irreal y sin sentido era que el alumnado cruzara a nado o en piragua la laguna salinera para llegar al Instituto Torrevigia, por ejemplo. La modificación lógica de la normativa ha permitido que unos seiscientos alumnos no vayan a pagar ni un solo euro por su transporte. Además la baremación realizada por la concejalía de Educación ha dejado exentos de este pago a otros doscientos.

P.D: El PP local se ha abonado al "Tic - Tac" «podemita» en las redes sociales para alertar al pentapartito de que hay una cuenta atrás en marcha para su abandono del poder local. Quizá estén en lo cierto aunque la ley antitransfuguismo y la mesa de edad no estén a su favor. Pero también se ha puesto en marcha un reloj en la Casa Consistorial que funciona a la inversa. Cuanto más tiempo está el nuevo equipo de gobierno en el edificio blanco de La Glorieta menos posibilidades tienen los populares de «recuperar» la plaza. Y no sólo porque la aritmética no da para más y las grandes ofertas que han realizado a algunos concejales no hayan funcionado. También por lo que se va descubriendo dentro...al tiempo.

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