OPINIÓN

¡Viva la Pepa!

01.09.2015 | 02:18
¡Viva la Pepa!

Así gritaban emocionados y complacidos los habitantes de nuestra España hace dos siglos cuando fue aprobada aquella Constitución de 1812, el 19 de marzo en las Cortes de Cádiz, denominada "La Pepa" por el día de su onomástica. Tal era la euforia que produjo su aprobación que el humor irrepetible de los andaluces de la época, hasta cuando levantaban sus copas para brindar, le agregaban el latinillo de la expresión: "¡Viva la Pepa!"

Yo quería referirme en esta modesta tribuna a otra Pepa, no tan especial y célebre como aquella, pero si de especial significación en Orihuela, o sea Pepa Ferrando. Nunca he roto una lanza por ella, pues sus actuaciones políticas acerca de este mi pueblo, no han tenido para mi referente alguno, ni logros ostensibles, ni tan siquiera en sus últimas alternativas políticas la han creído sus propios compañeros políticos ni los locales ni los de arriba, relegándola a una posición mínima y personal en su representación local. Lo que si he visto incomprensible, absurdo y abusivo, es que el alcalde Bascuñana la haya relegado en la Corporación municipal a un papel poco menos que proscrito. Sí, sí... ya comprendo que le ganó las elecciones en la asamblea del partido en el que ambos militaban, pero tiene sus derechos. ¿Que le dijo que había sido elegido a dedo por los superiores? Sí, pero tiene intactos su representación y sus votos. Todo eso y muchas mas cosas que nuestro alcalde ha escuchado y otras que de seguro escuchará, denota entrever un tufillo de injusta venganza, incluso de ajuste de cuentas, cuentas que no existían y un poco de un tardo-machismo personal. Pepa Ferrando que repito, no ha sido ni es "santo de mi devoción política", tiene los mismos derechos que cualquier otro concejal electo y abusar con prepotencia del cargo de jefe municipal para infringir un castigo económico y de representación dice poco de los valores humanos que muchos, y yo también, presumían que tenía el alcalde Bascuñana. Además, se vislumbra que más bien antes que después el alcalde tendrá que ceder sin dar lugar a que lo tenga que hacer por mandato judicial. Si esto sucediera, significaría un ridículo descomunal que el pueblo y la Alcaldía que detenta no se merece. Los que le conocemos de años no podremos entender la falta de un mínimo rasgo de humildad por su parte en un asunto de tampoco significado y no creo que sea por el dinero que significa, al menos explíquelo y actúe con equidad y justicia. Y yo viendo que el verano y el calor ya parece que se va, me quedo con la alegría de que ya sudaré menos y lo pasaré mejor, por lo que si esto lo acaba bien el Sr. Bascuñana, en mi próxima cena, brindaré por la armonía, la convivencia y la justicia con aquel brindis de los andaluces:¡ VIVA LA PEPA!

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