EFE
informacion.es
La pequeña localidad alicantina de Callosa de Segura vuelve hoy a cumplir una tradición de siglos al sacar a la calle unos muñecos de tamaño natural que, llamados "viejotes", critican en clave de humor algunos de los problemas de los vecinos.
La concejal de Cultura de Callosa, María Dolores Canales, ha explicado que esta iniciativa se remonta a la época medieval y que se celebra coincidiendo con la mitad del "rígido" tiempo de Cuaresma.
Junto a los tres colegios de la población y a algunas viviendas están apostados hoy estos peculiares "viejotes", cosidos a mano con telas que se iban a tirar.
Este año, los vecinos de Callosa han dirigido sus críticas hacia las obras que se están ejecutando en la localidad, así como al estado de las calles, el fuerte desempleo y la crisis económica.
"Por culpa de esta crisis y por no haber trabajado, a muchos de nuestros hijos los han embargado el banco", "Somos un par de viejos, que estamos pasando hambre, que firmemos a nuestros hijos y nos han dejado en la calle", se puede leer en algunos de los muñecos.
Esta vieja costumbre se remonta a hace más de cinco siglos, cuando los antiguos trabajadores del cáñamo colocaban a las puertas de los obradores los muñecos de tamaño natural y confeccionados con las estopas y desechos del cáñamo.
Se rellenaban con ropas viejas, negras y oscuras, y se aplicaba el ingenio hasta conseguir que adquieran es aspecto "de un viejo o una vieja", según la concejal.
Los muñecos solían estar sentados en sillas o sillones de anea, muchas veces junto a una mesa pequeña, y un cartel, gracioso, con alusión a una cuestión que interesaba tratar.
Al parecer, además de Callosa de Segura esta tradición se celebra, en mayor o menor medida, en Elche, Novelda, Agost, Petrer, Concentaina y Mutxamel.
En la actualidad, la "plantá" de "viejotes" en Callosa es visitada por las "majas" de las fiestas, la rondalla municipal, miembros del Consejo Municipal de Cultura con la concejal a la cabeza, y por numeroso público.