ELISA G. BROTONS
Hay mujeres que temen tanto a la ira de su marido que no se han atrevido a prestar su imagen para esta exposición. Personalidades públicas de la Vega Baja que se han negado a dejarse fotografiar maquilladas como víctimas, "no vaya a ser que la gente piense que me pega". Otras pidieron unos días para preguntarlo en casa y volvieron con una negativa innegociable. Alguna, incluso, pudo aprovechar este proyecto para clamar a los cuatro vientos que sí, que ella es una víctima de verdad, pero le faltó valor. Cada una digiere a su manera la violencia machista. Ejemplifican muchas de las barreras sociales que envuelven esta realidad y que "nadie está a salvo de vivir la pesadilla del maltrato".
Con todos esos problemas (y alguno más, pues tuvieron que buscar en Orihuela Costa, "porque ninguna mujer mayor de la ciudad aceptó participar") se ha encontrado la fotógrafa Rocío Loíno y la maquilladora Paca Navarro durante los siete meses que han invertido en "Bastardo", una muestra fotográfica "dura y agresiva, porque agresiva es la realidad", dice Rocío. Fotos que están en las calles de Orihuela no en una sala de exposiciones, "porque no hay que volver la cara".
Al final quedaron 36 mujeres de todas las edades y sectores (políticas, profesoras, artistas...). La exposición comenzó a gestarse en febrero cuando la oriolana Rocío Loíno descubrió que su granito de arena para combatir la impotencia que le creaban las noticias sobre violencia de género podía ser precisamente su profesión. La idea apasionó rápidamente a Paca Navarro, que buscó el material en la industria del cine, en Madrid. El trabajo fue siempre conjunto y para cada mujer pensaron varias resoluciones creativas que se fueron adaptando a lo que podía trasmitir, "alternando fotografía artística -bocas cosidas o difuminadas- con otras más realistas, con más sangre". Araceli Vilella (edil de Igualdad), Eva Ortiz (futura eurodiputada del PP, Antonia Moreno (portavoz del PSOE en Orihuela), Leticia Bas (alcaldesa de Redován), Teresa Sáez(esposa del ex alcalde de Bigastro José Joaquín Moya) o de Mere Quirante (mujer del alcalde de Cox, Carmelo Rives), modelos entre muchas otras, no supieron hasta el último momento cómo las iban retratar y aguantaron sesiones de maquillaje de dos y tres horas. Las autoras llevaron el trabajo acabado a Bienestar Social y no han cobrado por él más que "la satisfacción de que salga a la luz", de que todos vean a "Bastardo, el hombre que es capaz de maltratar a una mujer".