D. PAMIES
El alcalde de Granja de Rocamora, Jose Rocamora Ruiz, admitió ayer en su declaración como imputado que está censado en su casa un técnico desde hace doce años. El regidor tuvo que comparecer ante la juez susituta del Instrucción 2 para explicar las supuestas alteraciones del censo electoral de este pequeño municipio de la Vega Baja. Además, el alcalde eludió responder a las preguntas de la acusación, aunque a la salida aclaró a los periodistas que cree estar siendo objeto de "un montaje contra mí y contra el pueblo de Granja de Rocamora" por parte de la oposición de Centro Liberal y del PSOE.
El asunto viene de lejos. Fue en las elecciones municipales de 2003 cuando a la oposición dejaron de cuadrarles las cuentas. Según la denuncia, más de 200 personas habían engrosado las listas de una población donde en poco más de siete kilómetros cuadrados, 2.039 vecinos compartían con la huerta su término municipal aquel año. Desde entonces varios jueces han llevado la instrucción. Uno de ellos decidió archivar la investigación pero la Audiencia de ordenó su reapertura argumentando que no habían realizado las diligencias mínimas.
Regidor de los destinos de Granja desde 1979, difícil lo tuvo este longevo alcalde del Partido Popular, soltero de toda la vida, para aclarar en el Juzgado 2 de Orihuela por qué en 2003 constaban siete personas empadronadas en su propia casa. También ante los periodistas Rocamora admitió que ahora están empadronados "en la casa familiar" un hermano, dos sobrinos y "un señor que trabaja en la oficina local del Proder", eso sí, desde hace doce años. El Proder un organismo que se encarga de distribuir ayudas europeas para el desarrollo de zonas rurales. Todos, dijo para demostrar su raigambre residencial, "han hecho vida allí, han cenado o dormido en la casa". El alcalde también quiso dejar claro que el organismo que supervisa el censo es el Instituto Nacional de Estadística en coordinación con un funcionario municipal -imputado en la causa-, y que jamás esta entidad se ha dirigido al alcalde con requerimiento alguno para aclarar irregularidades en el censo. Rocamora también explicó que ha sido candidato en su municipio a pesar de tener que vivir en otros pueblos por motivos de trabajo y acudir a su casa en fin de semana, algo que comparte "con otros candidatos de otras listas" y reiteró que las variaciones en el censo han sido mínimas de una elección a otra.
La oposición que a punto estuvo de desbancarlo de la Alcaldía en el 2007, habla de hasta un 30% del censo como ficticio. Una jornada aquella que resultaba especialmente conflictiva al requerir la presencia de los antidisturbios, porque presuntamente su alcalde repitió, en parte, la fórmula de 2003, pese a obrar en el juzgado la denuncia que le trasladó la Fiscalía sobre los famosos huéspedes fantasma de su casa.
Para los anales de la historia local queda que tras el paso de un circo por las antiguas tierras de los Rocamora, poco antes de los comicios de 2003, varios de sus integrantes decidieran empadronarse allí, algo que ayer, sin embargo no salió a relucir en el interrogatorio, según fuentes judiciales, porque tras la denuncia este tipo de "alteraciones" desaparecieron del censo. Aunque no es ningún chascarrillo. Como tampoco lo es que aparecieran, según la denuncia, personas censadas en distintos solares o en la autoescuela. Identificado con el municipio que preside, este alcalde, querido por su veteranía en toda la Vega y poco dado a los medios, dice sentirse objetivo de una campaña orquestada.