12 de enero de 2018
12.01.2018
Novelda

Un año de cárcel por abusar de una joven en los baños de una discoteca de Novelda

El fallo considera probado que el acusado se introdujo por la fuerza en el aseo con la víctima donde le realizó tocamientos y le pidió que le hiciera una felación

12.01.2018 | 09:55

La sentencia da credibilidad al relato de la denunciante y sostiene que hubo violencia e intimidación.

La Audiencia de Alicante ha condenado a un año de prisión a un acusado de abusar de una joven en los baños de una discoteca de Novelda, según la sentencia hecha pública ayer. El fallo considera probado que los hechos ocurrieron sobre las seis de la madrugada del 5 de mayo de 2013, cuando el acusado estaba en una discoteca de Novelda y aguardó en el cuarto de baño de mujeres hasta que apareció la víctima y se encerró con ella en el interior de uno de los baños y echó el pestillo.

Una vez dentro, empezó a realizarle tocamientos a la altura del pecho y en los genitales por encima de la ropa, mientras la chica intentaba salir del baño sin éxito. El fallo considera probado que el procesado evitó que la víctima se marchara sujetándola fuertemente del brazo y que éste se bajó los pantalones para proponer a su víctima que le hiciera una felación. La chica se negó entre gritos y sollozos y en ese momento aparecieron otras dos jóvenes más en el aseo, momento en que el acusado se vistió y salió huyendo.

El fallo impide al acusado a acercarse a la víctima durante un año y le obliga a indemnizar con 3.200 euros por daños morales.

El acusado aseguró en el juicio que se trató de una relación consentida y que fue la víctima la que le invitó a pasar al lavabo para liarse mutuamente. El tribunal se ha basado en la declaración de la víctima, que no conocía de nada al acusado, por lo que «no se aprecia ningún móvil de enemistad o animadversión que ponga en tela de juicio las declaraciones de la víctima». También destaca la sala que las declaraciones de la chica se han mantenido en lo esencial a lo largo del procedimiento, «sin fisuras ni contradicciones».

Para la sala, «queda fuera de toda duda que la denunciante no consintió en ningún momento en mantener relaciones sexuales con el acusado y así lo exteriorizó de una manera inequívoca con actos y expresiones de absoluto rechazo», dice la sentencia.

Asimismo, consideran los jueces que existen elementos periféricos en el relato de la víctima que han tenido confirmaciones objetivas. Por un lado, se encuentran las propias lesiones que presentaba la joven y que son compatibles con los actos que hizo el acusado sobre ella. La sentencia recuerda que una amiga de ella subió al cuarto de baño, al pedirle ayuda ésta por Whatsapp, aunque no la encontró en un primer momento, porque el acusado tapaba la boca a la víctima para impedir que pidiera ayuda. Asimismo, señala otras dos chicas que vieron salir precipitadamente del baño al acusado y que se encontraron a la víctima llorando.

Uso del teléfono

Los magistrados señalan que el hecho de que la víctima pudiera usar el teléfono móvil mientras ocurrían los hechos «dice más de la destreza propia de los jóvenes de su edad, que de una posible voluntariedad de la relación sexual, como pretende la defensa». La víctima señaló que pudo usar el teléfono con su mano derecha mientras el acusado intentaba propasarse con ella.

El tribunal subraya que la víctima «se encontró de manera inesperada y sorpresiva en el interior de un aseo de mínimas dimensiones a una persona oculta tras la puerta, que cerró con pestillo el baño y que aprovechó la ausencia de otras personas para cometer los hechos».

Violencia e intimidación

El fallo incide en que «para obstaculizar la huida de la denunciante se colocó en la puerta y cogió del brazo fuertemente a la víctima, a la que tapó la boca para impedir que gritara cuando acudió a buscarla una amiga». Estos hechos acreditan para la sala que hubo violencia física e intimidación por parte del acusado.

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