Un juez investiga la muerte de un bebé a las pocas horas del parto en el Hospital de Sant Joan

El magistrado llama a declarar como testigo a diez médicos y dos comadronas

29.06.2016 | 08:50

La Audiencia ha obligado a reabrir el caso tras la existencia de dos informes contradictorios.

Un juzgado de Alicante está investigando la muerte de un bebé a las pocas horas del parto en el Hospital de Sant Joan para tratar de determinar si hubo algún tipo de negligencia, ya que se trataba de un embarazo de alto riesgo, dada la diabetes que padecía la madre, según confirmaron a este diario fuentes cercanas al caso. Hasta doce personas que intervinieron durante todo el proceso fueron citados ayer en el juzgado en calidad de testigos, a fin de determinar si hubo o no algún tipo de mala praxis por parte de los médicos.

Los hechos ocurrieron en enero de 2013 tras el parto en el Hospital de Sant Joan. Aunque el informe del forense apuntaba a la asfixia como causa de la muerte, el médico del Instituto de Medicina Legal no veía indicios de mala praxis por parte del centro sanitario. Sin embargo, los padres de babé, que están personados en la causa a través del letrado Santiago Talavera y del despacho ilicitano Cumlex Abogados, aportaron un informe médico que sí apuntaba a la existencia de errores. El juzgado de Instrucción archivó en julio del año pasado la denuncia descartando la negligencia y asegurando que no había indicios de delito. Sin embargo, la Audiencia le obligó a reabrir el procedimiento, al considerar que su cierre era prematuro, ya que en el estado en que se encontraban las diligencias no concurren razones de por qué se ha dado más credibilidad a un informe que a otro.

Por este motivo, el magistrado citó ayer a declarar a los diez médicos y a dos matrones que intervinienon durante el parto. El juez quiere determinar si hubo algún tipo de maniobra durante el parto que causara la asfixia al bebé. El informe médico privado apunta a que se realizó «un parto instrumentado, forzando las condiciones para la realización del mismo mediante aplicación de maniobras totalmente contraindicadas para este menester como son lo Kristeller, o presiones sobre el fondo uterino». El informe señala que a pesar de ser ser un embarazo de alto riesgo, las ecografías y las exploraciones clínicas no diagnosticaron una macrosomía fetal (exceso de tamaño del feto), propio de un hijo de madre diabética. «En la semana 37,4 se decidió no inducir el parto, sin tener en cuenta los riesgos del mismo (...) para obtener un parto por vía vaginal en buenas condiciones», dice el informe. Las acusaciones sostienen que los médicos tendrían que haber optado por la cesárea para sacar al bebé.

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