Condenado por allanamiento y abuso sexual el hombre al que confundieron con el gato

El fallo declara probado que el acusado se coló en una vivienda de El Campello y se metió en la cama con la dueña para tocarle los muslos

11.06.2016 | 03:08

El juez asegura que el hecho de que el acusado llevara un tanga femenino bajo la ropa interior refuerza que tuvo un ánimo libidinoso.

Un juzgado de lo Penal de Alicante ha condenado a dos años de cárcel al joven de 22 años que se coló por la ventana en una vivienda de El Campello y se metió en la cama con la dueña, según el fallo al que ha tenido acceso este diario. La mujer, que estaba dormida, despertó pensando que era el gato, pero cuando notó que le subían el camisón y tocó un teléfono móvil desconocido, encendió la luz de la lámpara y sorprendió al acusado intentado esconderse debajo de la ventana. Finalmente huyó, saltando por la ventana a la calle, donde se lesionó y le recogieron el marido y el hijo de la víctima al salir a perseguirle.

El juez le condena por los delitos de allanamiento de morada y abuso sexual y le impone un año de cárcel por cada uno, así como la obligación de indemnizar a la mujer con 2.000 euros. El magistrado no ha considerado creíble la versión del acusado, que llegó a dar dos explicaciones distintas del incidente, dice el fallo. El fallo no es firme y contra él cabe recurso ante la Audiencia, algo que hará la defensa del procesado.

En un primer momento, cuando ocurrieron los hechos en julio de 2014, el acusado dijo al marido y al hijo de la víctima cuando le recogieron en la calle que alguien le había golpeado en la cabeza y le había robado el móvil. El teléfono estaba en la cama de la mujer. En el juicio, su abogado planteó que el procesado se había equivocado de casa y que iba a casa de una amiga, que vivía en la misma calle. Éste decía que estaba de fiesta y le habían dado un golpe y no recordaba nada. El juez considera que estas explicaciones «carecen de credibilidad», tras escuchar la declaración de dicha amiga. Según argumenta el fallo, ella dijo reiteradamente que no era novia del acusado, vive en la casa con sus padres y las otras veces que había ido allí éste se había quedado en la puerta.

«El acusado no estaba autorizado para entrar de madrugada y por la ventana del primer piso ni en la casa en la que lo hizo, ni tampoco en la casa de su amiga», dice la sentencia. El juez recalca que el hecho de que el acusado fuera sorprendido en la calle en calcetines y sus zapatos en otro punto de la vía pública indica que éste «había tomado precauciones para no despertar a los que dormían en la vivienda».

El magistrado valora también el hecho de que el acusado llevara ropa íntima femenina puesta debajo de los calzoncillos, algo que «viene a sobreabundar en el ánimo libidinoso del acusado en el momento de los hechos». Estos tangas son para el juez «un elemento que enmarca la comprensión de lo acaecido».

En el juicio, la propia víctima dio credibilidad a la versión de que el acusado iba a visitar a otra chica y se equivocó de casa. Pero el juez lo considera «una opinión subjetiva ante un hecho que puede parecer insólito como es encontrarse a un joven en la propia habitación de madrugada». De esta manera, recalca que «el acto de juzgar no corresponde ni al acusado, ni tampoco a la víctima» y reitera que el procesado no estaba autorizado para entrar ni en una casa, ni en la otra.

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