Alertan del riesgo mortal de esnifar sales de baño o abono de plantas por 20 euros

Los 7 detenidos en la Marina Baixa por vender droga sintética tenían 145.000 dosis y 3.000 botellas

28.04.2016 | 02:30
Un guardia muestra material incautado en la Marina Baixa.

Las pertenencias requisadas están valoradas en 2 millones de euros.

Esnifar sales de baño, abonos para plantas o euforizantes supuestamente legales puede resultar mortal, porque bajo la apariencia de esos productos se esconden nuevas sustancias psicoactivas (NSP), empaquetadas en dosis que cuestan al consumidor entre 10 y 20 euros sin comentario alguno en su etiqueta que avise del riesgo. Así lo alertaron ayer en la presentación del mayor golpe policial en España contra el tráfico de drogas de diseño o nuevas sustancias psicoactivas en dos operaciones en las que la Guardia Civil ha retirado del mercado 160.000 dosis, que podían alcanzar en el mercado los 3,2 millones de euros si se venden al precio más alto (20 euros la unidad).

La mayor parte de la droga, 150.000 dosis, fue incautada a los nueve detenidos en marzo en Finestrat y La Nucía en una operación dirigida por un juzgado de Benidorm para desmantelar una red internacional de tráfico de marihuana sintética, intervención de la que ya informó este diario.

Hasta 560 nuevas drogas de este tipo tienen contabilizadas los organismos internacionales, que han comprobado como estos nuevos estupefacientes o psicofármacos han provocado intoxicaciones severas que han requerido hospitalización, problemas cardiovasculares, algunas muertes e, incluso, suicidios no aclarados ocurridos después de haber consumido cannabinoides sintéticos.

Riesgos

Durante la presentación de los detalles de las dos operaciones de la Guardia Civil, tanto el director del cuerpo, Arsenio Fernández de Mesa, como el delegado del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Francisco de Asís Babín, y la directora de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, Belén Crespo, quisieron hacer hincapié en la necesidad de alertar sobre esos riesgos.

Y, como recalcó Fernández de Mesa, es necesario poner orden y aunar esfuerzos entre todas las administraciones para concienciar del riesgo de ese consumo y para armonizar su reproche penal, que es dispar y que, incluso, en algunos países ni siquiera está penalizada su distribución ni está tipificado el delito contra la salud pública. En España, como recordó por su parte Babín, el 3 por ciento de la población entre los 15 y los 64 años reconoce haber consumido alguna vez esas sustancias. Es en el tramo de edad de entre los 25 y los 34 años donde se concentra ese consumo.

Babín explicó que en 2012 se creó una red de alerta temprana para detectar NSP. El pasado año este sistema comunicó a la UE 35 nuevas sustancias que habían sido detectadas por primera vez en nuestro país, tres de ellas también novedosas en el territorio comunitario. Asimismo, se lanzaron dos alertas para poner en guardia a la sociedad ante el fallecimiento de tres personas que podían haber consumido sustancias conocidas como Alfa, PVBP y PMMA (Superman).

Lo peor de todo, aseguraron estas autoridades, es que existe una «bajísima percepción» del riesgo, a la vez que se accede a esas sustancias con facilidad.

La operación «Alimaya» desarrollada en la Marina Baixa permitió desarticular una red internacional dedicada al tráfico de estas nuevas sustancias, conocidas como «Legal Highs» y que, en suma, producen efectos similares a los de la marihuana y sus derivados o son sustitutivas de las anfetaminas, MDMA o cocaína. Según el teniente coronel de la Unidad Técnica de la Policía Judicial (UTPJ) de la Guardia Civil Luis Peláez, agentes de Alicante dieron con esta red tras tener constancia de que desde una página web se distribuía lo que en principio pensaron que eran medicamentos falsificados y que luego comprobaron era psicoactivos.

Una empresa de la provincia importaba cannabinoides sintéticos de Bélgica, con origen probable de China, y en esta provincia se trataban, se envasaban y se distribuían a mercados europeos, sobre todo Alemania, donde se tiene constancia de alguna muerte por consumo de estas sustancias. Belgas y holandeses dirigían la red. Nueve de cuyos miembros fueron arrestados en la operación y se intervinieron 145.000 paquetes (de una dosis) y 3.000 botellas. Se calcula que el valor de lo intervenido alcanza los 2 millones de euros.

En otra operación iniciada en Almería tras una inspección en un comercio «Grow Shop» fueron detenidas más de 40 personas y se intervinieron 10.000 envases tras registrar 61 tiendas por todo el país.

El grupo desarticulado se dedicaba a la importación desde Reino Unido, manipulación y distribución de estas drogas.

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