La Guardia Civil realiza otras diez detenciones por la red que estafó a más de 200 personas en internet

El Instituto Armado da por desmantelada la organización criminal radicada en Elche, aunque no descarta más arrestos al estimar que los defraudados podrían elevarse al medio millar Los tres cabecillas ya fueron apresados y han sido encarcelados

13.03.2016 | 12:03
La Guardia Civil realiza otras diez detenciones por la red que estafó a más de 200 personas en internet

La Guardia Civil ha detenido a 10 personas más en relación con la red criminal asentada en Elche a la que se le atribuyen más de 200 estafas en la venta de productos por internet. A estos hay que sumarles los tres supuestos cabecillas, de cuyo arresto ya informó este medio el pasado miércoles y que han ingresado en prisión. Pese a dar por desmantelada la organización, la Benemérita mantiene abierta la operación por lo que no se descartan más detenciones, y estima que el número de estafados en toda España podría superar los 500, según explicaron ayer fuentes de la investigación.

El Instituto Armado ha practicado en Elche los 13 arrestos, todas personas de nacionalidad rumana y con edades comprendidas entre los 20 y 47 años, que habían cometido supuestamente más de 200 delitos de estafa ofertando falsos productos de compra-venta y alquileres de viviendas a través de internet.

A los integrantes de esta red se les imputa los delitos de pertenencia a organización criminal, falsificación de documentos, estafa y usurpación de estado civil. Los agentes han intervenido dos vehículos y destapado un laboratorio completo en el que se fabricaban las documentaciones falsas, utilizando soportes nuevos y otros sustraídos o extraviados de turistas extranjeros, que usaban para cometer los hechos ilícitos.

Los miembros de la organización publicaban anuncios de diversos productos ficticios, desde vehículos hasta batidoras o grupos electrógenos, acompañados de fotografías de alta calidad en webs de compra-venta de segunda mano. Cuando las víctimas contactaban por email o teléfono con ellos, acordaban el ingreso en una cuenta bancaria del precio del efecto ofertado, pero la víctima nunca recibía el artículo por el cual habían pagado.

Rastreo

Los anuncios los realizaban en tandas creadas desde una misma dirección IP de forma que no se pudieran rastrear y proporcionaban una cuenta bancaria independiente para que los compradores hicieran los ingresos, que previamente habían abierto en diferentes entidades bajo identidades falsas.

En otras ocasiones, los ahora detenidos acordaban con los compradores el abono del producto mediante un giro postal. La víctima realizaba un depósito de la cantidad acordada en una oficina de Correos y enviaba a la organización una fotografía del recibo del depósito realizado. Tras ello, uno de los miembros de la red, tras falsificar dicha documentación y usurpando la identidad del perjudicado, se dirigía a una oficina de Correos para anular el giro que éste había efectuado y así conseguir que le reintegraran el dinero del mismo.

Empresas ficticias

En otros casos, los detenidos ofrecían como medida de entrega de los artículos una empresa de paquetería en la que los compradores pagaban el producto a esa mercantil y ésta a su vez le entregaba el artículo adquirido.

Estas empresas intermediarias, con su página web propia y de aspecto totalmente real, estaban creadas también por los estafadores para ganarse la confianza de las víctimas, ya que ofrecían una garantía de devolución, en la que tras cuatro días de uso del artículo y en el caso de quedar satisfechos con el mismo, la empresa de paquetería transfería el pago del cliente al vendedor, y si por el contrario no fuera de su agrado el producto, el comprador recuperaría el dinero pagado. Tendido dicho cebo, el comprador acepta dicha operación pero no volvía a saber nada de su producto.

Los autores de los hechos crearon páginas webs de falsas empresas de paquetería. Estas empresas intermediarias, con la excusa de actuar entre las partes, solicitaban a las víctimas su documentación, a lo que las víctimas accedían, y tras dejar pasar un tiempo prudencial para no despertar sospechas, comenzaban a realizar estafas, utilizando las identidades de las personas estafadas. Se ha dado casos en los que estas personas, además de haber sido estafadas, habían sido citadas como imputadas como autores de otras estafas cometidas por esta organización.

Además, la red imitaba el dominio web de empresas dedicadas a la venta de teléfonos móviles o productos tecnológicos para cometer otros fraudes.

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