Confirman que la víctima de la violación del taxi tenía restos biológicos del acusado

Los forenses señalan que las muestras del sujetador de la mujer pueden corresponder a residuos de piel

12.02.2016 | 04:23

Los peritos confirmaron ayer que la víctima de la violación de una británica de un taxi de Benidorm tenía restos biológicos del acusado, según fuentes cercanas al caso. Los forenses descartaron que estas muestras recogidas del sujetador de la víctima se correspondieran con semen o sangre y señalaron que lo más probable es que se tratara de restos de piel.

El juicio por esta violación ocurrida en La Vila Joiosa la noche de Halloween de 2008 quedó ayer visto para sentencia en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial. La víctima denunció haber sido violada por un taxista que la recogió en la zona guiri de Benidorm cuando volvía a casa después de haber estado de fiesta con unas amigas. Los restos biológicos permitieron identificar al acusado cinco años después, a raíz de su detención por un robo.

Tanto el fiscal, como la acusación particular, que ejerce el abogado Ernest Armada, reclamaron penas que sumas 16 años de prisión por los delitos de violación y robo con violencia. La defensa, que lleva el letrado Juan Miguel Gualda, reclamó la libre absolución.

El procesado sostiene que es inocente, que nunca ha trabajado de taxista y no conoce de nada a la víctima. Durante el juicio, aseguró que la noche de los hechos estuvo de fiesta en la zona guiri de Benidorm en un pub donde todos se besaban y se magreaban, una explicación con la que pretende explicar cómo su ADN acabó en el sujetador de la joven violada. La defensa plantea que los testigos que asistieron a la joven manifestaron que se encontraba «muy borracha», por lo que pone en duda que después de tantos años haya sido capaz de identificar con total seguridad al acusado como la persona que la violó.

Por su parte, las acusaciones sostienen que tanto los testigos, como la víctima manifestaron que la joven había bebido pero que no se encontraba borracha. De todas maneras, los niveles de alcohol en sangre que tenía la joven no se conocen porque los resultados de la analítica nunca aparecieron. También se perdió en el juzgado los restos del vestido que llevaba la víctima aquella noche, un disfraz de ángel que llevaba puesto cuando esa madrugada fue recogida en la carretera cuando corría para pedir ayuda.

La investigación apunta a que el acusado, que era conductor de ambulancias, pudo haber estado conduciendo un taxi sin que el titular de la licencia nunca llegara a darle de alta.

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