Juzgan al acusado de una violación en un taxi al que incriminó el ADN 5 años después

El procesado asegura que jamás ha conducido vehículos de transporte público y su defensa apunta a una transferencia accidental de los restos biológicos en la zona guiri de Benidorm

11.02.2016 | 11:08

La víctima identifica al sospechoso como su presunto agresor

La víctima, una joven británica afincada en Benidorm, salió con un grupo de amigas a celebrar la noche de Halloween en el año 2008 por la zona guiri de la ciudad turística. Al volver a casa a las tres de la madrugada en un taxi, el conductor la acabó llevando a un descampado entre Benidorm y La Vila y la violó fuera del coche, huyendo con los zapatos y el bolso dentro del vehículo al ver que se aproximaba otro turismo. La Guardia Civil de La Vila logró recoger muestras biológicas del presunto agresor en el pecho de la víctima y las compararon con ADN que dieron de manera voluntaria todos los taxistas que estuvieron de servicio aquella noche. El presunto agresor no fue detenido hasta cinco años después a raíz de su arresto por un robo. Su ADN coincidía con los restos biológicos de la violación.

La Audiencia de Alicante sentó ayer en el banquillo al presunto autor de la agresión sexual, para quien la Fiscalía reclama penas que suman 16 años de cárcel por los delitos de violación y robo con violencia. El acusado aseguró que no conoce de nada a la víctima y que jamás ha conducido un taxi. El procesado señaló que esa noche estuvo de fiesta por los pubs de la zona británica de Benidorm. «Me gusta ese ambiente. Había mucha fiesta. Todos disfrazados. Todo el mundo se metía mano y se magreaba», señaló. Su abogado, Juan Miguel Gualda, sostiene que fue de esa manera cuando el ADN del procesado llegó a la víctima aquella noche. La Fiscalía recordó que en anteriores declaraciones había dicho que pasó la noche en casa acompañado de su pareja y su hijo, a lo que él respondió que pensó que le estaban preguntando por la madrugada siguiente y que no le mencionaron que se trató de la festividad de Halloween.

La víctima, que está personada en el proceso como acusación particular a través del abogado Ernest Armada, identificó ayer al acusado como la persona que la violó aquella noche. «Jamás olvidaré esos ojos», aseguró. La joven aseguró que esa noche todos los pubs estaban muy llenos de gente, pero nadie les tocó los pechos ni a ella, ni a nadie de su grupo. La víctima aseguró que tomó tres copas y salió del local acompañada de una amiga, que se encargó de parar un vehículo con los distintivos de taxi al que sólo subió ella. «Cuando vi que el taxista se pasaba de la dirección que le había dado, sentí que algo malo iba a pasar», dijo y empezó a pedirle que le dejara salir. Según su testimonio, al llegar a una zona apartada, la sacó del vehículo por la fuerza, introdujo la mano por el vestido para apartarle la ropa interior y la penetró. El violador huyó al ver que venía otro coche, mientras que la víctima comenzó a correr por la carretera N-332 para pedir ayuda con el disfraz todavía puesto, un vestido largo blanco con alas de ángel. El conductor que la auxilió señaló que vio cómo dos coches que tenía delante se apartaban y daban un volantazo y entonces se la encontró corriendo. Los guardias civiles dijeron que ella estaba en shock. Por su parte, el asaltante llegó a sacar 100 euros con la tarjeta que tenía la víctima en el bolso.

A preguntas de la defensa, la mujer admitió que días después estuvo por las paradas de taxis tratando de buscar al presunto violador acompañada de su novio y con una amiga. Las pesquisas les llevaron a un conductor de 61 años, pero su ADN no coincidía con el del violador. La mujer explicó que tuvo sus dudas de que fuera éste el taxista, pero que el vehículo que llevaba era de características similares.

El responsable de la investigación de la Guardia Civil señaló que al no coincidir el ADN con los conductores de los taxistas, cabía la posibilidad de que el presunto agresor fuera alguien que no estaba dado de alta, «y eso no nos lo iba a reconocer nadie».

Desde la defensa, se presentó protesta por el hecho de que el juzgado de Benidorm hubiera perdido el disfraz que llevaba la víctima aquella noche y con el que pretendía demostrar la trasferencia de ADN de su cliente a la víctima de manera accidental. También se cuestionó el método por el que se obtuvieron los restos genéticos del acusado, ya que en ese momento ni siquiera estaba presente su abogado. La vista oral seguirá hoy con el interrogatorio de los peritos y las conclusiones.

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