El acusado de intentar volar una gasolinera en Alicante aduce que quería ser expulsado

La Fiscalía y la acusación particular piden 7 años de internamiento en un psiquiátrico por trastorno esquizofrénico - El hombre cortó con un cuchillo la manguera de los surtidores y encendió un mechero al grito de: «Alá es grande»

27.01.2016 | 02:42

Sólo quería montar un buen número para que lo expulsaran del país. Así trató ayer en el juicio de justificar su comportamiento el acusado de intentar hacer volar una gasolinera por los aires en el barrio alicantino de Los Ángeles en abril del año pasado al grito de «Alá es grande». Ibrahim H. admitió ayer parte de los hechos en el juicio celebrado en la Audiencia Provincial de Alicante pero negó que quisiera incendiar la gasolinera. Todas las partes admitieron ayer que el acusado padecía un trastorno esquizofrénico que le hacía inimputable por estos hechos, motivo por el que se pidió que cumpliera la pena en un centro psiquiátrico. Tanto la Fiscalía como la acusación particular, que ejerce la abogada Pilar Chamorro, reclamaron siete años de internamiento, una medida que impedirá su expulsión del territorio nacional hasta que haya cumplido la pena.

Los hechos ocurrieron el 13 de abril cuando el acusado se presentó en una gasolinera de la avenida de Novelda con un cuchillo y una botella de plástico. El acusado admitió que cortó la goma de uno de los servidores, «porque los empleados de la gasolinera no le habían querido llenar la botella» y alegó que quería montar follón para que le expulsaran del país y volver a Argelia. El hombre tenía una orden de expulsión pendiente de España pero a Arabia Saudí y no Argelia, su país natal, motivo por el que el primero no lo había aceptado y lo había devuelto a España.

El acusado acabó siendo reducido por la Policía cuando intentaba prender la gasolina con un mechero. Una empleada de la gasolinera cerró los surtidores cuando vio al acusado trastear con la manguera, mientras que el dueño aseguró que las llamas nunca podrían haber llegado a los tanques de combustible gracias a los sistemas de seguridad. Los agentes aseguraron que aunque no salía combustible del surtidor había un charco en el suelo y que el acusado había tratado de encender el mechero junto a él. En el altercado, los agentes sufrieron patadas y mordiscos. La fiscal y la acusación pidieron seis años por un delito de estragos en grado de tentativa o alternativamente por intento de incendio; así como seis meses por resistirse al arresto y seis meses por golpear a la Policía. La fiscal señaló que el hecho de que no se provocara el incendio, «fue por circunstancias ajenas a la voluntad del acusado». Para la defensa, los hechos son constitutivos de un delito de daños. Las acusaciones se oponían a la expulsión del acusado del país por el riesgo de que volviera a entrar después con otra identidad.

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