Tres años de cárcel por estafa y delitos societarios en una empresa funeraria de Sax

La Audiencia Provincial obliga al acusado a indemnizar con 175.575 euros a un empresario por engañarle

12.12.2015 | 04:56

Dicen que si hay un negocio que es ajeno a las crisis o los periodos de bonanza es el de las pompas fúnebres, ya que todo el mundo quiera o no deberá acabar requiriendo sus servicios en algún momento. Una reciente sentencia de la Audiencia de Alicante ha puesto de manifiesto que este sector no es ajeno a conflictos empresariales y a veces no es tan boyante como parece. La Sección Décima ha condenado a penas que suman tres años de prisión al responsable de una empresa de pompas fúnebres de Sax por estafa y delito societario al considerar probado que engañó a uno de los socios que entró en el negocio, según la sentencia a la que ayer tuvo acceso este diario. Los hechos se remontan a 2010 cuando el acusado entró en contacto con un socio que iba a entrar en la empresa para ampliar el negocio. La mercantil funeraria tenía la explotación del tanatorio de Fortuna en Murcia. El acusado deberá indemnizar con 175.575 euros a la empresa inversora que quería entrar en el mercado de las pompas fúnebres y tenía interés en empezar a funcionar desde el municipio de Sax.

La sala considera que hay elementos indiciarios que permiten concluir que el acusado no tenía intención de cumplir con las obligaciones que contrajo, «sino coger el dinero obtenido por la venta y dejar la empresa a su ventura, sabiendo que al actuar así causaría un perjuicio económico al comprador».

Entre estos indicios, el fallo cita la simulación de la situación real del tanatorio de Fortuna y de su proyección de futuro, ya que había dejado de pagar el canon al Ayuntamiento y estaba a punto de perder la concesión. También destaca el hecho de que el procesado vendiera en fechas muy próximas participaciones sociales a 100 euros a unos compradores y a más de 70.000 euros a un tercero, evitando que este último conociera a los otros dos; así como la negativa a celebrar juntas para dar a conocer la situación de la empresa. «Los referidos indicios permiten concluir que el acusado maniobró para que el administrador creyera que iba a tomar participaciones de una sociedad saneada y con gran proyección de futuro y que iba a entrar de este modo en un grupo arraigado en el sector de los servicios funerarios, teniendo ya concebida la idea de dejar a su suerte la sociedad, una vez que hubiera cobrado el precio de la venta de participaciones», señala la sentencia.

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