El Supremo confirma la condena a la red de narcos que aplicó descargas eléctricas a uno de sus miembros que tenían encerrado

El alto tribunal avala las intervenciones telefónicas en las que se basó el caso y respalda la investigacón

06.12.2015 | 03:02

El Tribunal Supremo ha confirmado las condenas que sumaban ?? años de cárcel a los seis miembros de una red de narcos que secuestró y torturó a un hombre en noviembre de ???? en la zona del cementerio de Alicante por una deuda de drogas. Otros seis acusados más de colaborar fueron absueltos por falta de pruebas. El alto tribunal ha avalado la investigación de la Policía de Alicante y ha descartado anular las intervenciones telefónicas en las que se basó la investigación.

Como autores materiales del secuestro, fueron condenados en su día tres personas. La Audiencia impuso doce años al presunto cabecilla del grupo, Isidoro H. C. y a quien se consideraba único autor de las lesiones sufridas por el secuestrado; ocho a su esposa, Mari Carmen F. F.; y ocho años a Isaac G. L., como la persona que se encargó de vigilar a la víctima durante su cautiverio.

A los otros tres condenados se les impusieron penas que sumaban seis años de cárcel por tráfico de drogas. En los registros efectuados durante la operación se hallaron cerca de un kilo de cocaína, un total de ???.??? euros escondidos en un zulo en el interior de un armario, así como una pistola propiedad de Isidoro.

El fallo consideraba probado que los acusados acusaban a la víctima del robo de una cantidad indeterminada de cocaína y de dinero procedente de la venta de drogas y le tuvieron encerrado once días, en los que fue sometido a golpes con un bate de béisbol, cortes con un cuchillo incandescente, puñetazos y descargas eléctricas en distintas partes del cuerpo.

La víctima, Rafael T. G., estaba acusada de pertenecer a la misma red de narcos que el resto, pero no se presentó al juicio y fue localizado semanas después de la vista. Durante el juicio, se leyeron sus declaraciones en la Comisaría y en el juzgado, en las que relató su cautiverio, ante la protesta de las defensas que argumentaban que no tenían validez, ya que

éste las hizo en calidad de imputado y, por tanto, no tenía la obligación de decir la verdad. En otras declaración posterior exculpó a sus captores. El Supremo ha recordado sobre estas contradicciones que los propios pinchazos telefónicos avalaban el secuestro de la víctima. La Audiencia también argumentó que las lesiones de la víctima e incluso un vídeo grabado con un móvil en el cautiverio acreditaban la existencia del secuestro.

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