Una compañera de clase de Asunta declara que la vio con su padre el día de su muerte

Los investigadores del crimen exponen en el juicio que detectaron comportamientos extraños en los progenitores de la pequeña

06.10.2015 | 00:19
Imagen de ayer de la pantalla del circuito cerrado donde se ve al padre pensativo y a la madre llorando.

La declaración más relevante de la jornada de ayer en el juicio por la muerte violenta de Asunta fue la de una compañera de clase de francés de la menor, que aseguró que el 21 de septiembre de 2013, día en el que falleció la niña, vio a la víctima junto a uno de los imputados, su padre, Alfonso Basterra.

La testigo insistió en estar «segura» de haber visto al padre y a la hija esa tarde, a pesar de que según la versión mantenida por Basterra, ese día no salió de casa en toda la jornada vespertina, puesto que, en base a su testimonio, estuvo cocinando y leyendo en su domicilio.

Algunos de los policías y guardias civiles que participaron en la investigación coincidieron ayer en destacar en la vista oral que se celebra en Santiago de Compostela que el comportamiento de los padres de la víctima y únicos imputados en el caso fue extraño.

El policía nacional que se ocupó de la denuncia interpuesta por los padres de Asunta después de la desaparición de la pequeña tildó de «extraña» la rapidez con la que los progenitores acudieron a la Policía, «porque (la cría) llevaba pocas horas» sin que se supiese de su paradero. También destacó que, a diferencia de lo que ocurre con otras desapariciones de menores, los padres de Asunta desde un primer momento pensaban en «una desaparición forzada» y no se «planteaban» otra hipótesis.

Este agente también se refirió a una observación que le realizó el padre de la menor y que le resultó inaudita: «Me comentó que pensaba que la niña iba a aparecer fallecida, que esperaba que no fuera de agresión sexual, y que, por favor, no le dijese nada a Rosario para no ponerla nerviosa».

En el mismo sentido, un guardia civil señaló ayer que la madre de la víctima, Rosario Porto, se mostró «reacia» a ir a la casa de Montouto (Teo-A Coruña), donde supuestamente falleció la pequeña, ya que decía que prefería quedarse en el piso del centro de Santiago porque igual «volvía Asunta», puesto que se negaba a creer que el cuerpo que se encontró con posterioridad fuese el de su hija. Finalmente accedió pero, según este agente, al llegar a la mencionada casa la acusada pidió ir al baño y «subió de manera ágil» al piso de arriba, en el que están las habitaciones, por lo que los agentes la acompañaron.

En una de esas habitaciones detectaron unas cuerdas «cuyo brillo y uso al menos en ese instante» les hizo «pensar en las cuerdas» que vieron de lado del cuerpo de la niña en la pista forestal en la que fue hallada.

Durante la sesión, el presidente del Tribunal, el magistrado Jorge Cid, llamó al orden por primera vez en el transcurso de la vista oral a uno de los imputados, en concreto al periodista Alfonso Basterra, al hacerle ver que no podía «estar haciendo gestos de desaprobación» constantemente.

En la jornada de hoy también ha testificado la pareja que reside en una casa pegada a la pista forestal de Feros en la que se localizó a la víctima. Este matrimonio insistió en que la madrugada del 22 de septiembre de 2013 era una noche con mucha visibilidad, por lo que si el cuerpo de Asunta hubiese estado allí, lo hubiesen visto. Ayer también testificó uno de los hombres que localizó el cuerpo de Asunta. Él y un amigo suyo pasaron en varias ocasiones por delante del cuerpo antes de llamar a la Policía, pero en una de las veces en las que se acercaron a la niña, él tuvo «la impresión de que había alguien allí» y la sensación de que lo estaban «observando», a pesar de no escuchar ruido alguno. Además advirtió de que una de las veces que pasaron junto al cuerpo, la menor «tenía el brazo arriba» y cinco minutos más tarde, cuando volvieron, lo tenía abajo, y eso «yo lo afirmo y lo seguiré afirmando», enfatizó.

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