CRISTINA MARTÍNEZ
Wifi para todos, pero dentro de la ley. Si hace un mes el Ayuntamiento de Málaga recibía la primera sanción de nuestro país por ofertar este servicio incumpliendo la normativa que garantiza la libre competencia del mercado, el hecho cierto es que la conexión a Internet sin cables ha pasado de ser un lujo a convertirse en una necesidad, aunque bajo control. Estar conectado a la red sin ataduras supone unir a pequeños pueblos con grandes ciudades y a superar un abismo tecnológico que ha marcado la diferencia dentro de un mismo territorio.
La provincia de Alicante ha ido dando pequeños pasos que han tejido una red invisible de conexión. Eso sí, con diferentes fórmulas, convenios, ajustes, financiaciones... galimatías válidos siempre que no choquen con los intereses privados y la normativa de la Comisión del Mercado de Telecomunicaciones (CMT).
La ciudad de Alicante optó en mayo pasado por unir sus fuerzas con CAMON, la plataforma de nuevas tecnología de Caja Mediterráneo, y ofrecer el servicio en la Plaza de Canalejas. El ayuntamiento pone la infraestructura y CAMON tiene la licencia de operador. Esta fórmula permite la intervención municipal sin tener que cobrar al usuario y sin que se incumpla la ley ya que una entidad asume el coste del servicio.
En un nuevo empujón a este proyecto, se trabaja ahora en la ampliación de la conexión libre a otras zonas, como el Puerto, la franja litoral (Postiguet, Explanada) y luego a las plazas más importantes, como el caso de Luceros, Calvo Sotelo o la propia plaza del Ayuntamiento. Santiago Coloma, responsable de Modernización del consistorio alicantino asegura que en estos momentos se está colocando el suministro eléctrico para poner las antenas y que se espera que el servicio se amplíe antes de Semana Santa.
En Alicante también se puso en marcha a finales de 2008 una iniciativa por parte de la Asociación de Comerciantes Más que Centro en la Plaza de Correos. La fórmula elegida es que para acceder a wifi gratuita hay que entrar en la página de la asociación y anotar el nombre de uno de los comercios. La respuesta, aseguran los organizadores, ha sido muy buena.
El caso de Beneixama resulta muy particular, porque es el único ayuntamiento de la provincia que se ha registrado en la CMT como tal. La dificultad de acceso a las nuevas tecnologías empujó al concejal de Medios de Comunicación, Pepe Toni Mataix a informarse, resgistrarse, contratar con Telefónica y ofrecer conexión «a un precio módico» de 8 euros al mes, desde noviembre de 2009. Una cuota que se reinvertirá en mejorar la señal.
Bigastro, con 7.000 habitantes, optó en 2007 por registrarse en la CMT pero no como ayuntamiento sino como una sociedad municipal, Bigastel, a través de la cual cobra entre 16 y 29 euros al mes, con telefonía móvil incluida, a quien lo solicite. Entonces solo cubría el 20 por ciento del territorio municipal. Hoy existe total cobertura en la localidad.
Mientras Benidorm está en fase experimental en zonas de dominio municipal, Altea y Elche han abierto brecha con las cabinas con wifi para gestionar los asuntos administrativos. Altea estrenó este servicio el pasado mes de febrero, con 12 cabinas en diferentes zonas para realizar esos trámites. Elche espera tener todo listo a finales de este mes para ofrecer este servicio en diez zonas de la ciudad que sean concurridas. En algunos casos será en cabinas y en otros en salas de estudios y bibliotecas.