Información.es »

50 maneras de no hacer un hotel en la Font Roja

 03:41  

JAVIER LLOPIS a cosa empezó mal. El primer clavo en el ataúd del hotel de la Font Roja lo clavaba, por paradójico que parezca, su principal defensor: Miguel Peralta. Cuando el entonces alcalde anunció que en el "coret" del Carrascal iban a colocar un establecimiento de lujo de 110 habitaciones "no apto para mochileros", las gentes de la Colla Ecologista La Carrasca pegaron un suspiro de alivio, conscientes de que el primer edil alcoyano les acababa ahorrar un pastón en folletos informativos y en cartelería. Sobre este despropósito inicial, el gobierno municipal de Alcoy fue construyendo, poco a poco, un tratado de cómo no se debe gestionar un tema políticamente sensible. La cosa empezó mal y acabo peor: con la presunta empresa constructora del polémico hotel poniendo pies en polvorosa, al día siguiente de que los periódicos publicaran que su administrador había sido condenado por una estafa inmobiliaria en Guadalajara.
La mejor prueba de que el Partido Popular de Alcoy ha llevado fatal este asunto, es que a lo largo de ocho años, no ha sido capaz de obtener ni el más mínimo apoyo. Un vistazo a las hemerotecas nos demuestra que no ha habido ningún colectivo social, ninguna organización empresarial, ni ninguna asociación hostelera que haya salido claramente en defensa del plan para construir un hotel junto al santuario de la Font Roja. Los populares alcoyanos no han contado, ni siquiera, con la complicidad de sus compañeros de partido en Ibi, localidad que comparte el parque natural con Alcoy, cuyo Ayuntamiento ha aprobado en sesión plenaria una declaración de rechazo contra el proyecto.
Actuando desde la prepotencia más absoluta y ocultando información de forma sospechosa, el equipo de gobierno que dirige Jorge Sedano no ha podido combatir una idea que ha calado muy hondo entra la opinión pública: el hotel representa la privatización del corazón del paraje más querido por los alcoyanos. La elección de la empresa promotora tampoco ha contribuido a mejorar la ya deteriorada imagen de esta polémica actuación, ya que se ha escogido una firma desconocida en el sector hotelero, con un curriculum que presenta, como se ha demostrado después, importantes puntos negros. La sensación de que se ha hecho un traje a la medida ha ido in crescendo y ha contribuido a enrarecer aún más este ambiente ya de por sí cargado.
Frustrada la intentona, el Ayuntamiento de Alcoy ha reaccionado criminalizando (hasta rozar el insulto personal) a aquellas personas y organizaciones que han canalizado el rechazo hacia el hotel. Las violentas y amenazadoras declaraciones de los últimos días son una expresión de pura impotencia, son la pataleta feroz de alguien que sabe que ha hecho las cosas muy mal y que no está dispuesto a reconocerlo. La frase en la que el alcalde afirma que "el Ayuntamiento no está para investigar", pronunciada en relación a una empresa que se iba a quedar con la Font Roja durante 50 años, es para aterrorizar al más pintado. Cabe esperar -Dios lo quiera- que Sedano no fuera consciente de la gravedad de estas palabras.
Frente al desafuero institucional, la polémica del hotel de la Font Roja deja para la historia una esperanzadora reaparición de aquello que se ha dado en llamar la sociedad civil alcoyana. Dirigida por el incansable personal de La Carrasca, la plataforma contra el hotel ha dictado una lección de estrategia y de capacidad de comunicación con la ciudadanía. En muchos momentos, por no decir en todos, este grupo ha ido muy por delante de los partidos de la oposición, a pesar de no tener ni su infraestructura ni sus medios humanos.
Empeñado en equivocarse una vez detrás de otra, el PP ha despreciado la capacidad de este movimiento ciudadano y nos ha querido vender una caricatura grotesca sobre la radicalidad de un grupo, que recogía la representación de amplios sectores de la sociedad alcoyana. Las 10.000 firmas, recogidas en dos meses, y la masiva participación en la manifestación del mes de julio, demostraban (a quien quisiera enterarse) que aquí, había alguien más que "los de siempre". Como le sucedió a Sanus con el calendario festero, el PP tuvo la desgracia de tocar alguna tecla sensible de los alcoyanos, cuando decidió convertir la Font Roja en el escenario de un complejo turístico. Ahora, está pagando las consecuencias.

hey there

Enlaces recomendados: Premios Cine