MANUEL DOPAZO
El plan parcial de Rabasa va a sufrir una merma importante en su integridad territorial, y en concreto en el parque de las Lagunas y en otras zonas verdes, como consecuencia de la exigencia del Ministerio de Fomento para que el Ayuntamiento amplíe la zona de servidumbre del pasillo ferroviario del Ave que bordea esta actuación urbanística. Así, frente a los menos de 108.000 metros cuadrados que se reservan para este fin en el macroproyecto urbanístico, Fomento obliga a aumentarlos a más de 421.000 metros. La orden del Ministerio es de obligado cumplimiento por lo que el Ayuntamiento incluirá esta exigencia en los cambios que aprobará el viernes en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) con motivo de las alegaciones.
La exigencia del Ministerio de Fomento se recoge en un escrito que ha remitido durante la exposición pública del PGOU, según señalaron fuentes municipales, pese a que el plan Rabasa fue excluido expresamente del PGOU por el anterior alcalde, Luis Díaz Alperi, aduciendo al respecto las prisas para construir viviendas de protección oficial, de las que en Rabasa habrá 8.000 del total de 13.000 casas previstas.
Desde el Ayuntamiento se informa que el plan Rabasa está sólo pendiente de la firma del conseller de Urbanismo y Medio Ambiente para su aprobación definitiva, aunque esta espera se esta prolongando ya muchos meses sin que nadie dé explicaciones. En su amplia superficie el proyecto urbanístico está delimitado por el trazado ferroviario, que constituye una parte importante de su límite norte, en concreto desde el comienzo de la zona industrial de la Florida hasta las lagunas, desde donde el trazado ferroviario se desvía y el límite de Rabasa lo constituye la actual autovía de circunvalación.
Para todo este tramo ferroviario, el plan Rabasa aprobado por el Ayuntamiento fijó un pasillo de terreno, denominado como "franja de dominio público", de 107.670 metros cuadrados, según fuentes técnicas consultadas. Esta reserva de suelo para el trazado ferroviario, incluido el Ave, ha sido rechazada por Fomento, por totalmente insuficiente, y exige que se incremente en tres veces más, hasta que alcance un total de 421.600 metros cuadrados. Si el plan Rabasa se hubiera diseñado tal como se concibió inicialmente por el primer redactor del PGOU, Lluis Cantallops, la ampliación habría afectado a zonas residenciales, pero los cambios en el diseño que efectuó Enrique Ortiz, como responsable de Viviendas Sociales del Mediterráneo, adjudicataria del plan parcial, deparan que los terrenos afectados sean prácticamente, en su totalidad, zona verde.
La cuestión que se plantea ahora en el Ayuntamiento es cuándo debe modificarse el plan Rabasa y ampliar la reserva de suelo ferroviaria para acatar la orden del Ministerio, que es de obligado cumplimiento. El asunto no está claro pero parece que la modificación no precisa que sea inmediata y puede esperar hasta que se apruebe el PGOU, lo que significa muchos meses de tregua a Rabasa, dados los largos trámites que todavía le faltan al Plan General para salir adelante.
Nueva Exposición
Hay que tener en cuenta que el pleno del próximo viernes aprobará provisionalmente el texto refundido del PGOU con la incorporación de las alegaciones aceptadas. A partir del lunes el nuevo documento se vuelve a exponer al público, ahora durante un mes, previsiblemente, en las dependencias del Centro 14, de la calle Labradores, ahora durante un mes, para que se pueda alegar, aunque sólo sobre los cambios que se introduzcan el viernes en el PGOU.
Acto seguido se resolverán las alegaciones y el documento se remitirá a la Comisión Territorial de Urbanismo para su estudio, proceso que podría prolongarse incluso un año, y que con casi absoluta seguridad, se resolverá con la devolución del documento al Ayuntamiento para que corrija los previsibles reparos. En conclusión podría afirmarse que será todo un éxito si la revisión del PGOU sale adelante antes de 2011.
En cuanto a las alegaciones que han sido aceptadas por el Ayuntamiento y que se aprobarán en el pleno del viernes, las más destacadas se recogen en el cuadro de la página anterior. Así, la parcela mínima edificable en suelo urbano se reduce de 1.200 a 800 metros. Se trata de una parcela "neta", lo que significa que su superficie bruta deberá rondar los 1.200 metros, como mínimo, para incluir las obligadas cesiones de suelo destinadas a viarios y otros servicios. A destacar también que falta todavía el informe favorable al PGOU de la Confederación Hidrográfica del júcar, que lo supedita a que el Ayuntamiento acredite que cuenta con la suficiente disponibilidad de agua potable para abastecer a la población prevista en el PGOU para Alicante, que superará los 350.000 habitantes de derecho en la próxima década.