E. DE GEA
Decálogo-manifiesto en Defensa de la Huerta es el resultado final de las conclusiones elaboradas por los asistentes a las IV Jornadas en Defensa de la Huerta "Valoración patrimonial de los regadíos tradicionales en la Cuenca del Segura", celebradas en el IES Antonio Sequeros del Almoradí y organizadas por la Universidad de Alicante (UA) a través de la Sede Universitaria de Orihuela y de la Cátedra Arzobispo Loazes.
El decálogo pone de manifiesto la importancia económica, social, cultural, patrimonial y ambiental de la huerta del Segura que comenzó a instalarse en el siglo VIII por la cultura hispano-musulmana. Entre sus puntos figura una crítica al comprobar los asistentes cómo en el expediente que actualmente se está tramitando en la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) conjuntamente por la Región Autónoma de Murcia y la Generalitat Valenciana, para declarar el Consejo de Hombres Buenos de Murcia y el Tribunal de las Aguas de Valencia como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, se ha excluido "intencionadamente" los Juzgados Privativos de Agua de la Antigua Huerta de Orihuela.
"Es evidente que conseguir una declaración de protección para todas estas instituciones, incluida la nuestra, pondría de manifiesto ante la opinión pública la importancia que tiene la huerta, que en nuestra comarca es precisamente lo que las decisiones políticas han querido obviar" explica el catedrático de la UA y organizador de las jornadas, Gregorio Canales.
Los firmantes, alumnos y agricultores, entre otros, desde las primeras conferencias mostraron su perplejidad por la compleja situación de crisis e incertidumbre por la que atraviesa este espacio agrícola.
Punto a punto
El Decálogo en defensa de la Huerta se enviará a los ayuntamientos del Bajo Segura, Generalitat Valenciana y a la Confederación Hidrográfica del Segura. Entre ellos, garantizar un caudal ecológico para el río Segura y su red de acequias y azarbes utilizados para el riego tradicional, otorgándole a dicha red el mismo valor ecológico que al propio río. Asegurar recursos hídricos en cantidad y calidad suficientes para la protección de los Parques Naturales y las Zonas Húmedas de la comarca es otra de las reivindicaciones junto con poner a disposición de los agricultores un servicio técnico donde puedan realizar consultas relativas a legislación, ayudas económicas y estrategias sobre la modernización de los cultivos.
El documento apuesta por la instalación en la huerta de la agricultura ecológica así como por la recuperación de las variedades autóctonas, con la finalidad de abrir posibilidades en nuevos mercados y asegurar la rentabilidad de las explotaciones bajo la creación de un sello de calidad o denominación de origen propia. Propone al igual el fomento del cooperativismo y afrontar desde una posición más sólida los riesgos del mercado.
Otras de las propuestas novedosas del decálogo es crear un banco de tierra con la aportación de los agricultores que no quieren cultivarla y que garantice una renta digna al propietario así como al arrendatario unas condiciones ventajosas para su explotación. Diseñar un plan de acción territorial con la participación de todos los agentes socioeconómicos, donde quede definido el uso que se le va a dar al territorio, cuya zonificación e infraestructuras sea coherente con la agricultura y el paisaje es otra de las peticiones junto con la promoción y revalorización del paisaje de huerta tradicional, como estrategia de desarrollo sostenible, aplicando la Ley de Ordenación y Protección del Paisaje y el Reglamento del Paisaje de la Generalitat.
Reconocimiento
Por último, se propone a la UNESCO la declaración de Patrimonio de la Humanidad de tipo inmaterial para los Juzgados Privativos del Agua y, de carácter material, la red de riego y avenamiento por gravedad de la huerta tradicional, dado su valor histórico, social, cultural, patrimonial y ambiental.