CRISTINA MARTÍNEZ
La cubierta de la caja donde el Discóbolo ha permanecido durante los últimos tres días se abrió en el interior del Museo Arqueológico de Alicante cerca de las 10.30 horas de ayer. Y lo hizo ante la mirada atenta de los técnicos del MARQ, pero también de los cinco correos procedentes del British Museum que han seguido los pasos de la pieza de Mirón desde Londres hasta su llegada a la ciudad.
El Discóbolo se mostró primero rodeado de una serie de láminas de un material especial, que evitaba el movimiento y también actuaba de aislante término, y cubierto por una tela protectora. Los operadores, expertos en estas labores, procedieron después a cargar los 700 kilogramos de mármol de esta obra con una pequeña grúa hidráulica para trasladarla hasta el emplazamiento en el que va a permanecer hasta el próximo mes de octubre.
Antes, dos de los cinco correos británicos han comprobado, a través de medio centenar de fotografías de gran tamaño, todos los detalles de la pieza, para confirmar que todo estaba en orden: los dedos, el disco, las piernas, la cabeza... Y han pedido a los técnicos del MARQ que tomaran las mismas imágenes para poder comprobar que, cuando termine la exposición, el Discóbolo vuelve a casa igual que llegó.
El siguiente paso fue trasladarlo hasta el lugar donde ya está colocado, en el centro de la sala tres, y se volvió a cubrir con la tela original para protegerlo. La seguridad fue el punto más revisado. Primero, un sensor de seguridad en el suelo, alrededor de la pieza, y luego una cámara en el techo que permite su visualización permanente. Después se han ajustado los sistemas de iluminación.
Alrededor de las 13 horas, el Discóbolo ocupaba ya su lugar, el que le corresponde en la exposición "La belleza del cuerpo", que con 125 piezas procedentes del British Museum inaugurará la Reina el próximo 2 de abril.
Ya por la tarde, los técnicos continuaron con el montaje de todos los objetos que conforman esta muestra.