EFE
Darwin no fue el primer evolucionista, pero sí el primero en proponer un mecanismo plausible que podía hacer funcionar el cambio evolutivo, la selección natural, según ha dicho a Efe Juan Moreno, del Departamento de Ecología Evolutiva del Museo Nacional de Ciencias Naturales (del Consejo Superior de Investigaciones Científicas).
Para Darwin, todos los seres vivos tienen una ascendencia común y tanto la diversificación de especies como sus adaptaciones son el resultado de la acción de la selección natural; es decir, los efectos ambientales favorecen algunas variantes en las poblaciones de organismos, ha señalado Moreno.
Según Moreno, "Darwin señaló que la evolución por selección natural funciona porque existe variación entre los individuos de cualquier población en sus capacidades para obtener recursos y reproducirse, por lo que las propiedades biológicas que determinan estas capacidades se van modificando al aumentar la frecuencia de individuos con mayores capacidades en un determinado ambiente y momento".
Según ha demostrado la genética, las propiedades relacionadas con eficacia en utilización de recursos se heredan de padres a hijos, por lo que los cambios en las propiedades de los organismos acumuladas a lo largo de muchísimas generaciones producirán el cambio evolutivo.
"Darwin proponía algo inaudito en su época, que los seres vivos, también los humanos, se habían modificado a lo largo de millones de años por un proceso material sin fin ni objetivo alguno", ha remachado Moreno.
Darwin nació el 12 de febrero de 1809 en Shrewsbury (Inglaterra), una época en la que no se conocía qué determinaba la herencia, por lo que en su obra no habla de genes, sino de variación heredable.
La genética ha confirmado que continuamente se producen cambios o mutaciones en el material genético que pueden ser favorecidos.
Además, la ecología evolutiva ha detectado la actuación "incesante" de la selección natural en la naturaleza, según Moreno, quien ha puntualizado que quien diga que la propuesta de Darwin no se ha confirmado científicamente, "no se ha documentado lo suficiente".
En España ha habido voces en contra de la selección natural, la mayoría de tinte religioso.
Francisco Pelayo, del Instituto de Historia del Centro de Ciencias Humanas y Sociales (CSIC), ha afirmado que hoy, 150 años después de la publicación de "El origen de las especies", cuando Darwin presentó al público el resultado de su trabajo iniciado hacía 20 años, la crítica procede básicamente del "fundamentalismo cristiano y de los sectores más conservadores del catolicismo".
En España, en los años previos a la Guerra Civil la comunidad científica y la sociedad culta estaba bastante bien informada de las polémicas sobre la evolución, según Pelayo, quien ha agregado que, entre 1936 y 1947 se alcanzó un consenso entre los biólogos norteamericanos sobre la teoría sintética de la evolución que recuperó el paradigma darwinista.
En España, durante la posguerra se truncó su asimilación y es en los 60 cuando los biólogos españoles la empezaron a asumir lentamente.
Darwin, casado con su prima Emma Wedgwood, de profundas creencias religiosas y a la que nunca intentó convencer, fue un hombre con una enorme curiosidad, metódico y prudente, según Moreno y Pelayo, quienes han destacado que científicamente ha habido pocos como él.
De sus libros -estos días proliferan en las librerías- y de sus opositores se va a hablar en los numerosos actos que se van a organizar este año en distintas ciudades españolas.
Madrid va a acoger, al menos, dos exposiciones, una organizada en Cosmo Caixa -u00A1Viva la diferencia!- y otra por el CSIC, en el Museo Nacional de Ciencias Naturales.
Además, habrá jornadas y conferencias, y el CSIC abrirá este mes la web www.darwin2009.csic.es.