P. CERRADA
Los delincuentes ya no se respetan ni entre ellos mismos. Un ladrón habitual que fue detenido por un robo en una vivienda de Alicante ha sido acusado ahora de otro delito de robo con intimidación después de que aprovechara su estancia en los calabozos de la Comisaría Centro para atracar con unas tijeras a sus compañeros de celda. El atraco le salió bien inicialmente porque le quitó unos 2.200 euros a uno de los detenidos, que además era el presunto cerebro del robo de 1,5 millones de euros a un empresario alicantino. Sin embargo, cuando lo sacaron de la celda los afectados apenas tardaron unos segundos en denunciar a los agentes lo que había ocurrido.
Los hechos se produjeron esta semana y el presunto atracador, de 27 años, pasó ayer a disposición del juzgado de guardia de Alicante, donde se acordó su ingreso en prisión por el atraco en los calabozos y por el robo en la vivienda.
Según el relato de los atracados, el ladrón inicialmente pidió las zapatillas a uno de los arrestados y luego les reclamó dinero y dijo que los iba a cachear a todos. Para intimidarles, el joven sacó unas pequeñas tijeras que tenía ocultas al parecer en una suela de sus zapatillas y que por ello no fue detectada por los agentes que los cachean.
A uno de los detenidos le quitó 15 euros mientras que el ciudadano argentino acusado de organizar el robo de 1,5 millones a un empresario en San Gabriel le dio un billete de veinte euros y al ver que tenía más dinero le puso las tijeras en el cuello y le robó 2.200 euros que ocultaba en los calzoncillos. La alegría no le duró mucho al atracador porque en cuanto lo sacaron de la celda para tomarle declaración sobre el robo en una vivienda fue denunciado por sus víctimas, que probablemente nunca habrían imaginado que les iban a robar en un calabozo.