Gallega de nacimiento, ya que vio la luz hace 37 años en un pueblo de Lugo, Castedo llegó a Alicante con el traslado de su padre al puerto. La que será primera alcaldesa en la historia de la ciudad inició su actividad municipal como administrativa en el Gabinete de Prensa, en el primer mandato de Alperi. Desde allí su ascenso fue meteórico ya que Alperi la incluyó en la lista electoral de 1999 y la nombró concejala de Turismo. La confianza que el entonces alcalde depositó en ella fue tal que en el mandato siguiente la designó, ante el asombro de propios y extraños, concejala de Urbanismo y primera teniente de alcalde, con lo que la colaboración con el alcalde se hizo cada vez más estrecha ya que se convertía en alcaldesa accidental en todas las ausencias del primer edil. Tras las últimas elecciones volvió a asumió sus mismas funciones.