MERCEDES GALLEGO
Luis Díaz Alperi se convirtió ayer en el primer alcalde de Alicante que deja su cargo estando en activo y después de haber logrado cuatro mayorías absolutas consecutivas. El que el primer edil de la ciudad viniera hablando de su intención de abandonar la Alcaldía desde mediados del anterior mandato, y que lo haya reiterado también durante el presente, no impidió que el anuncio hecho público a primeras horas de la tarde de ayer pillara por sorpresa incluso a los protagonistas, a muchos de los más próximos, que acogieron con aplausos y lágrimas las palabras de su jefe, y por supuesto que a la oposición, que se enteró después que los periodistas.
Alperi no sólo pasará a la historia por esta renuncia tras más de 13 años en el poder sino también por proponer como sustituta a la que en breve se convertirá en la primera alcaldesa de la ciudad: su mano derecha y actual responsable de Urbanismo, Sonia Castedo.
Con corbata roja, camisa rosa y traje oscuro compareció el alcalde ante los medios de comunicación que habían sido convocados precipitadamente apenas veinte minutos antes. En el marco del Salón Azul en vez de en la sala donde habitualmente tienen lugar las comparecencias ante la Prensa, el primer edil apareció acompañado del presidente de la Generalitat, Francisco Camps, que por la mañana había tenido varios actos en la provincia, por una sonriente Sonia Castedo y por el presidente de la Diputación, José Joaquín Ripoll, con el que Alperi coincidió en los colores de su vestuario y cuyo rostro, pese a una sonrisa perenne, no dejaba traslucir ninguna emoción.
"He tomado la decisión de dimitir. Mañana la formularé", espetó un Alperi contenido al que sólo un rebelde remolino en el cabello delataba lo que habrían sido las horas previas al anuncio que estaba haciendo en ese momento. Tras pedir disculpas por la premura de la convocatoria dijo que Camps, Ripoll y hasta Rajoy estaban de acuerdo y que lo antes posible -se está bajarando que sea el lunes próximo- se iba a convocar el pleno al que lleve su renuncia.
Contenido y con la piel tostada por el sol, Alperi se deshizo en elogios hacia su sucesora, de quien dijo que "tiene capacidad y conocimiento de los temas de la ciudad, es muy conocida y es una persona de gran valía. Que el PP deja a mujeres en cargos de responsabilidad", matizó por si había dudas. Y apostilló que tras su dimisión se mantendrá como concejal hasta el pleno en el que salga elegida Castedo "para tener la satisfacción de votarla".
Mientras tanto, justo enfrente, la edil de Educación, Mari Carmen Román, lloraba sin poder contenerse, lo que sí lograron otras de sus compañeras de grupo, como Marta García Romeu o Sonia Alegría, que aguantaron el tirón con los ojos vidriosos pero sin que las lágrimas se desbordaran. Más duros fueron los hombres, como Nino Llorens o Juan Zaragoza, por ejemplo, a los que ni se les humedeció la mirada.
Para su primera intervención como futura alcaldesa de Alicante Sonia Castedo eligió una camisola en tonos naranja, unos piratas negros y el pelo recogido en una cola de caballo. Vista a la hora a la que se enteró de que se iba a realizar el anuncio tampoco le hubiera dado tiempo a ir a la peluquería. "Cuando el corazón manda, los sentimientos no se pueden controlar, ni quiero hacerlo. Yo soy así, todos me conocéis", soltó como resumen de lo que fue una intervención en la que palabras y lágrimas brotaban con la misma fluidez. La parte más emotiva de su discurso fue para su mentor, del que dijo que le había devuelto con creces el apoyo y la lealtad que ella le había dado. "Y espero -enfatizó con la voz entrecortada y refiriéndose al primer edil- que se sienta orgulloso de lo que ha creado. Él me ha llevado al lugar donde estoy".
A Alperi, que hasta ese momento parecía haber mantenido a raya sus emociones, también comenzó a ponérsele brillante la mirada. Nada comparado con lo que vendría a continuación cuando, fundido en un abrazo con su hija o con su secretaria durante los últimos trece años, comenzó a no poder contener las lágrimas que le mojaban las mejillas.
Sin dar opción a preguntas de los periodistas, alcalde saliente y virtual alcaldesa fueron saludando y repartiendo abrazos a los allí congregados, miembros del grupo municipal, colaboradores más próximos y algún familiar. A esas horas ya lloraban casi todos mientras que Ripoll mantenía su rictus inexpugnable y el presidente de la Generalitat, que no abrió la boca durante todo el acto, daba más la impresión de levitar que de pisar el suelo de salón en el que se encontraba. Estar, estaba. Pero era como si no estuviese.
LOS PASOS
Ripoll: "Yo tenía que renunciar y lo he hecho"
"El que decide es el partido. Yo era el segundo y para que Sonia Castedo fuera alcaldesa tenía que renunciar, y he renunciado". Así de claro se manifestó el presidente de la Diputación, José Joaquín Ripoll, al término del acto en que el Alperi anunció su renuncia y señaló que Castedo será su sucesora. La batalla por el segundo puesto de la candidatura municipal de Alicante fue una de las disputas clave de la lucha que se vivió en el PP a cuenta de la confección de la candidatura municipal de la capital. Todo el mundo intuía el por qué pero ahora ha quedado explicitado. Alperi intentó que Joaquín Ripoll no ocupara el segundo puesto de la candidatura porque, en la tesitura de disputa interna en la que se movía el PP, el relevo hubiera sido extremadamente complicado. Pero ahora era un buen momento. El presidente de la Diputación ha salido debilitado de los últimos procesos internos y, de cara al congreso regional del PP, su posición es de colaboración con Camps para tratar de mantener su puesto en la dirección provincial del partido.