Un tránsfuga de la mano del PP

Sepulcre permite que los populares saquen adelante los principales puntos del orden del día

22.07.2016 | 01:46
El tránsfuga Fernando Sepulcre conversa con el portavoz popular, Carlos Castillo, antes del pleno, en presencia de Zaragoza y Sendra.

César Sánchez y el vicepresidente Carlos Castillo subrayan su «máximo respeto» al exdirigente de Ciudadanos y defienden su labor.

Como si nada hubiera sucedido. El estreno de Fernando Sepulcre como diputado no adscrito en la Diputación apenas se dejó notar en el pleno que se celebró ayer en la institución provincial, ya que el exmilitante de Ciudadanos fue de la mano del PP –tónica habitual durante este mandato– en los principales puntos que se sometieron a votación en una larga sesión en la que se llegaron a debatir unos cuarenta puntos.

Sepulcre sólo dejó en minoría a los populares en cuestiones que no afectan a la gestión diaria de la Diputación, como una propuesta para impulsar la normalización lingüística en el Palacio Provincial o al reprobar las polémicas palabras del arzobispo Antonio Cañizares contra el colectivo LGTB. En todo lo demás, Sepulcre permitió que el PP pudiera sacar adelante los asuntos llevados al pleno, incluidos los puntos relativos al Plan Económico Financiero 2016-17. Ahí, el ex de Ciudadanos se abstuvo, suficiente para que el voto de calidad del presidente desnivelara el empate. Al hilo, en la bancada de la oposición sorprendió la defensa que realizaron del propio Sepulcre los dos principales nombres del PP en la Diputación: el presidente César Sánchez, que negó cualquier tipo de pacto con el ex de Ciudadanos, y el vicepresidente y portavoz popular, Carlos Castillo, que fue acusado ayer por Compromís de ejercer de «abogado defensor» y que prefirió autoproclamarse «fiscal». Ambos, de hecho, exhibieron su «máximo respeto» al que ha sido su socio de gobierno durante este último año.

El denso pleno, que se prolongó casi cinco horas, arrancó con dos puntos de atención: Sepulcre, sentado en su lugar habitual en su debut como «no adscrito»; y el sillón de César Sánchez, ocupado por el vicepresidente Eduardo Dolón en los primeros veinte minutos de la sesión plenaria. Y es que el máximo dirigente en la institución provincial optó por no dejarse ver hasta que se votase el recurso de reposición interpuesto por Compromís al polémico asunto de las rotondas de Calp, localidad de la que el presidente de la Diputación, César Sánchez, es también alcalde. El líder popular, ante sus vínculos familiares, decidió ausentarse de la votación sobre el recurso de Compromís, que los populares lograron tumbar gracias al apoyo del tránsfuga Sepulcre y, sobre todo, a la abstención de PSOE y EU. Compromís, en cambio, votó en contra.

Con todo, los principales momentos de tensión se vivieron al ponerse sobre la mesa la nueva situación de un Sepulcre que estuvo más de dos horas sin pedir el turno de palabra. Cuando cogió el micrófono, eso sí, cargó contra todo aquel que le reclama el acta. «Mi lealtad es con Alicante, el pacto que prevalece es con mi ciudad. Nadie me va a reprochar que no haya trabajado durante este año», subrayó Sepulcre, quien tuvo palabras para los dirigentes de su exformación. Sin citar nombres, los acusó de querer su acta como diputado para «volver a hacer [en la Diputación] lo mismo que han hecho en otros partidos en los que han estado antes». En su principal intervención, Sepulcre también cargó contra Compromís y sobre todo contra la única diputada de Esquerra Unida, Raquel Pérez: «Si se muerde la lengua se puede envenenar». Y es que la diputada, en una dura intervención contra el PP en la que llegó a exhibir un alegórico billete de 20 euros, acusó al ex de Ciudadanos de «traidor» y de «desertor».

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